Vivienda juvenil: ¿misión imposible?

Ni siquiera el descenso de los de la vivienda tras la -se llegó a los mismos niveles que en 2002- ha permitido que los jóvenes españoles se emancipen. está fuera de sus planes por ser misión imposible. El Consejo de la Juventud de España publicó un en 2015 con datos demoledores: una persona joven (hasta 35 años) debía destinar casi el 60% de su sueldo para poder adquirir una vivienda … de 50 metros cuadrados. Ese supone los íntegros de más de siete años de . Lejos de parecer un chiste o una broma pesada, el mismo informe señalaba que los jóvenes deberían cobrar un 98% más para poder comprarse una casa sin .

La opción del alquiler tampoco resulta una solución viable. A diferencia de otros países europeos, una casa en España supone tanto o más que pagar una . Hablamos de jóvenes con trabajo -no estable pero al menos digno- pero no podemos ignorar la precariedad de los ni la alta juvenil, dos factores fundamentales que frenan en seco la puesta en marcha de un proyecto de vida independiente.

En 2018, y en lo que llevamos de 2017, ya se aprecia una subida considerable de los precios, tanto de como de alquiler. Pero es que, además, como las desgracias no vienen solas, a este problemón se une el endurecimiento de las condiciones de los anunciados en enero por el en su encuesta trimestral de bancarios.

Ante esa situación, casi insostenible, el Gobierno ha tomado cartas en el asunto. El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, presentó el pasado 4 de mayo el Plan de Vivienda 2018-2021 dirigido especialmente a los sectores más vulnerables en esta materia: las personas afectadas por , los mayores de 65 años y … los jóvenes.

Para este último caso, el que nos ocupa, el nuevo plan pone el foco en el alquiler, siguiendo la estela europea, y establece ayudas de hasta el 50% de la mensualidad si ésta no supera los 900 . Las condiciones exigen tener menos de 35 años, cobrar menos de 22.365,42 euros al año y no tener vivienda en propiedad.

Además, ante la escasa del , el Gobierno ha previsto otras ayudas dirigidas a órganos públicos y privadas que promuevan la construcción de viviendas en régimen de alquiler. Tendrán carácter de “protegidas” e irán destinadas a familias, jóvenes o no, que cobren menos de 33.548 euros anuales, por las que pagarán 7 euros por metro cuadrado como máximo (unos 525 euros para un piso de 75 metros).

Aunque el plan busca la rehabilitación de viviendas (se calcula que en España hay más de 3 millones de casas vacías) y el fomento del alquiler, no se ha olvidado de aquellas personas, jóvenes la mayoría, que sueñan con tener una propiedad en la que desarrollar su proyecto de vida. Es el aspecto más novedoso del nuevo plan que incentiva la compra ofreciendo ayudas de hasta 10.800 euros (la última medida fue vía incentivo fiscal pero desapareció en 2013).

Los requisitos para comprar son los mismos que para : ser menor de 35 años, cobrar menos de 22.365,42 euros al año y, por supuesto, no tener propiedad. El Gobierno ofrece una ayuda directa del 20% del precio total con un tope de 10.800 euros (lo que presupone que la vivienda debe valer 54.000 euros) y exige vivir en la nueva casa al menos durante cinco años.

El Plan, presentado en forma de borrador de Real Decreto, ha sido diseñado en colaboración con las comunidades autónomas y será tramitado a partir de este mes de junio que ahora comienza. El ministro de la Serna confía en que pueda entrar en vigor a partir del 1 de enero de 2018.

Mientras tanto, ya se han alzado algunas voces críticas que ponen el ojo del huracán en un supuesta nueva inmobiliaria y en la dependencia -otra vez- del ladrillo. No cabe duda que el plan supone una posible solución ante un problema que llevaba años clamando al cielo pero, como siempre, habrá que esperar para ver qué pasa…

Autora: Elvira Calvo (1 junio 2017)

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