¿Se aproxima el final del dinero en efectivo?

Se imagina que va a tomar un café y en el establecimiento hay un cartel que indica “No aceptamos dinero en efectivo”. Probablemente volvería a leerlo y, al confirmar que realmente pone eso, pensaría que se trata de una broma. Sin embargo, hay países como Suecia donde se usa muy poco el papel moneda y es común ver este tipo de advertencias. Se estima que en 2017 sólo el 5% de los pagos totales se han hecho en efectivo, según el Banco Central de Suiza.

En la eurozona el uso de efectivo es robusto y predominante. Según el Banco Central Europeo, solo el 19% de las transacciones se pagaron mediante tarjeta en 2017. En España el 80% de los pagos se hacen en efectivo.

Por lo tanto, ¿Qué motiva a Suecia a tener una marcha más en el proceso de desaparición del dinero físico? Los principales argumentos para adoptar estas medidas de cambio tienen como prioridad eliminar por completo los robos y disminuir la evasión fiscal. Al pagar con tarjeta, todos los movimientos de compra o de transferencia quedan registrados.

En 2014, según datos del Ministerio de Economía sueco, sólo en 25% del total de las compras se hicieron en metálico. Dos años después, en enero de 2016, el Gobierno aprobó que los comercios podían cambiar la política de sus establecimientos y aceptar únicamente pagos con tarjeta o teléfono móvil, es decir, sin dinero en efectivo. Una medida que, a día de hoy, muestra una realidad que no parece que tarde en llegar al resto de economías.

Otros países también están incorporando esta tendencia o en este caso necesidad. En Kenia, la otra cara de la moneda a nivel económico si se compara con Suecia, más del 70% de la población adulta utiliza el procesador de pagos “M-Pesa”, según los últimos datos del Banco Mundial. “M-Pesa” es tecnología móvil que permite pagar y hacer transferencias mediante SMS (mensajes de texto), en lugar de utilizar el Chelín Keniano (moneda oficial del país).

Asimismo, la India está en proceso de quema del papel moneda. El segundo país más grande en número de habitantes, ordenó en 2016 que los poseedores de billetes de 500 y 1.000 rupias debían cambiarlos en las entidades bancarias, ya que a finales de año no serían de curso legal. Éstos eran los de mayor cuantía y representaban el 86% del efectivo total. La iniciativa se tomó como medida extraordinaria para evitar la economía sumergida y las actividades ilegales. El primer ministro, Narendra Modi, aspira a que en 2020 India sea completamente digital en cuestión de pagos.

La digitalización se mueve a grandes velocidades y hay quienes prevén que en unos años las monedas y los billetes serán obras de colección y fetiche. Las voces más críticas sobre estos cambios hacia el dinero de “plástico” argumentan que es una forma de controlar la privacidad de los ciudadanos y de este modo controlar qué compra, a qué hora y en qué lugar. Además, la información es el nuevo petróleo. Con tal cantidad de datos de los usuarios y la tecnología “big data” será muy lucrativo hacer estudios de mercado y definir mejor aún que ofrecer a los clientes.

Las primeras tarjetas de crédito

Si tienes menos de 30 años, estarás totalmente familiarizado con las tarjetas de crédito. No obstante, hace no mucho tiempo el pago con tarjeta supuso una innovación, pero también un tedioso trabajo para el establecimiento que lo aceptaba.

Las primeras tarjetas no tenían banda magnética como las actuales, pero lo que no ha cambiado es el relieve en el nombre y el número de identificación. Esto se debía a que los primeros terminales de venta, coloquialmente llamadas bacaladeras porque al usarlas emitían un ruido parecido a las máquinas de cortar bacalao, se utilizaban poniendo el recibo encima de la tarjeta y arrastrando un rodillo que dejaba una impresión en carboncillo.

Estos primeros modelos no realizaban el cobro al instante, como ocurre ahora en la mayoría de los casos, sino que el comerciante era quien al día siguiente iba al banco a depositar los recibos del día anterior.

En definitiva, sea por cultura o por necesidad, los procesos de pago están cambiando en el mundo. Si se hace un recorrido por Europa, se observa que en el norte apenas se usa efectivo. Sin embargo, en las economías del sur prefieren las monedas y los billetes. Hay beneficios e inconvenientes pero la tendencia es que el pago en tarjeta o móvil quiere ser el nuevo rey de la economía.

Autor: Daniel Moreno (21 marzo 2018)

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