¿Por qué ya no somos verdes? Lo que cambió Fukushima

01/02/2013 | FxM – Nacho Sainz-Ezquerra

A partir de la aprobación del Protocolo de Kioto los diferentes países establecieron una serie de cuotas de emisión de CO2. Con este método se pretendía que tanto los países, y en definitiva las empresas, contaminaran menos, ya que al poseer un límite de emisiones de CO2, si éste se superaba se deberían pagar multas millonarias. Por tal motivo, en 2003 surgió el mercado de derechos de emisión de la Unión Europea. Este mercado europeo es diferente al de Kioto, pero los dos pretenden conseguir el mismo fin.

Un derecho de emisión es el derecho subjetivo a emitir una tonelada de CO2 equivalente en una instalación incluida en el ámbito de aplicación de la Ley. Los derechos de emisión los fija cada país miembro de la Unión Europea.

Pero el objetivo con el que se creó, ha “desaparecido” con el tiempo porque el precio de comercialización de los derechos se ha reducido de tal manera que, tal y como se menciona en el artículo de Cinco Días , en España el precio de la tonelada por dióxido de carbono descendió a lo largo del año 2011 de 20 a 6 euros. Y no fue el único año en el que el precio sufrió tal caída, en 2007 llegó a valer solamente unos céntimos. Es por ello que queda demostrado que este mercado posee una gran volatilidad.

Según el Informe sobre Tendencias Mundiales de Emisiones de CO2 , los países considerados como industrializados (Rusia, Japón, Unión Europea y Estados Unidos) han mantenido constantes sus emisiones, e incluso se han reducido ligeramente en 2009 pudiendo deberse a la crisis, mientras que en los países en desarrollo (entre ellos China) han aumentado de manera muy notable las mismas.

El hecho de que el precio de la tonelada de CO2 haya caído tanto, ha llevado a que se deje en segundo plano la construcción de las centrales de almacenamiento de este gas.

Y una de las consecuencias que ha podido derivar de esta reducción del precio, es que los países no se preocupen por las emisiones de gases invernadero. Un ejemplo mismo lo encontramos en España, que en el año 2011 incrementó un 25% sus emisiones

Una de las principales causas es el uso del carbón como materia prima para la generación de electricidad. El carbón emite tres veces más de CO2 y gases sulfatados que el gas.

Según la propia Red Eléctrica Española (REE) el desglose de las emisiones de CO2 en función de la materia prima que se utilice es la siguiente:
– carbón: supone la emisión de 0,95 toneladas de CO2 (tCO2) por cada MWh producido
– fuel+gas: emite 0,70 tCO2 por MWh
gas natural: 0,37 tCO2 por MWh

Volviendo al tema de los mercados de derechos de emisión, el precio> de los mismo se fija en función de la oferta y la demanda.

En la Unión Europea existe el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea (EU ETS). Este régimen permite a cada país establecer el nivel total de emisiones. Las diferentes empresas pueden comprar y vender derechos de emisión, bien de manera privada entre ellas, o bien acudiendo a mercados de emisiones, tal y como sería el caso de SENDECO2 (Bolsa Europea de Derechos de Emisión de Dióxido de Carbono y créditos de Carbono especializado en PYMES

Existe un mecanismo de mercado intraeuropeo llamado “cap-and-trade”, en el que se asignan las cuotas de CO2 al mínimo coste posible. Este mecanismo funciona de la siguiente manera:
– “Cap” o límite de emisiones. Este es el límite que impone cada país miembro en función de las instalaciones que posea cada uno. Si se supera este límite conllevará una serie de sanciones.
– “Trade” o comercio de emisiones. Los diferentes agentes del mercado pueden intercambiarse los derechos. Este sistema permite reducir las emisiones a emisiones al menor coste posible

El Carbón
El carbón es un tipo de roca formada principalmente por el carbono y mezclado con otras sustancias que a temperatura ambiente se encuentra en estado sólido. Este mineral juega un papel primordial en el modelo energético actual. El siguiente desglose muestra las diferentes fuentes utilizadas como materia prima para la obtención de energía en el año 2011:
– petróleo (33,6%)
– carbón (29,6%)
– gas natural (23,8%)
hidroeléctrica (6,5%)
nuclear (5,2%)
– renovales (1,3%)

En el año 2011 se consumieron mundialmente 5.320,6 millones de toneladas de equivalente de carbón (Mtec) (30,3% sobre el consumo mundial), siendo la segunda fuente de energía tras las 5.798,7 Mtec de petróleo. Dentro de este consumo mundial de carbón, sólo la región de Asia-Pacífico supone el 69% del consumo mundial, con una cantidad de 3.647,4 Mtec.

Con las perspectivas económicas que se tienen actualmente, se prevé un aumento de la demanda de energía hasta el 2035 debido principalmente al crecimiento de los países externos a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Aunque si bien es cierto que la calidad y la dificultad de extracción del mismo provoca que cada vez aumenten más los costes de transporte. El uso de una tecnología más especializada provocará que aumente la eficiencia de su utilización y se reduzca la contaminación.

La crisis mundial de hecho, ha provocado que el carbón vuelva a ser utilizado como materia prima intensiva, ya que es la opción más barata para poder generar energía.

Tras el accidente de Fukushima, unido a la reducción en inversiones para la extracción de gas y petróleo en los diferentes países de África y Oriente Medio, la política energética mundial está redefiniéndose. China se va a consolidar como el país con mayor consumo mundial de energía. Por tamaño de la población, si India cumple las expectativas de crecimiento que se piensa, pasaría a ser el segundo consumidor mundial de carbón, desplazando de esta manera a Estados Unidos. De hecho, si se cumplen las previsiones, en 2035 consumirá un 70% más de energía que EE.UU.

En 2011, China consumió la mitad de la demanda mundial de carbón, convirtiéndose en el primer importador a nivel mundial, con unas 204 millones de toneladas en 2011.

El 82% de la electricidad que genera China es a base del carbón. Su consumo se ha ido incrementando un 4,9% anual desde el año 2000, frente al 1,1% del petróleo y el 2,8% del gas natural.

Tal y como afirma la Agencia Internacional de la Energía (AIE) se prevé que en 2017 el carbón sea la primera fuente de energía, y que los combustibles fósiles sigan teniendo gran importancia en el modelo energético del futuro pero con un menor porcentaje del que tienen en la actualidad, siendo el gas natural el único que aumentará dicha presencia.

En esa previsión que realiza la AIE, Australia pasará a ser el mayor exportador de carbón, por delante de Indonesia.

Frente al incremento del consumo de carbón que puede haber a nivel mundial por parte de los países en crecimiento, en EE.UU. se espera un descenso de dicho consumo de unos 100 millones de toneladas respecto a 2011, debido principalmente al aumento que tendrá la explotación de gas a gran escala, siendo el fracking una de las nuevas técnicas a utilizar para su extracción.

En cuanto al petróleo, el lento crecimiento económico que se vive hoy en día, contribuye a pensar que su consumo se podría reducir, si bien el crecimiento que experimentarán las economías emergentes provocará que esta reducción no sea tan drástica como si sólo se tuviera en cuenta los países desarrollados. Aumentará el coste de su obtención ya su extracción resultará más difícil y se obtendrá producto de peor calidad.

Bien es cierto, que si tal y como se piensa, la energía nuclear deja de tener el papel que hoy en día tiene, aumentará el uso de otro tipo de energías como las renovables o las procedentes de combustibles fósiles. De hecho, se cree que dicho aumento de demanda y consumo de carbón podría suponer el doble de las exportaciones de carbón térmico que actualmente realiza Australia.

Rusia, actualmente es ineficiente en cuanto a energía se refiere, de hecho si su modelo energético se mejorara podría llegar a ahorrarse hasta un tercio del consumo anual de energía primaria del país, lo que equivale a la energía consumida por el Reino Unido en un año.

Las reservas de carbón están dominadas por Estados Unidos con aproximadamente unas 237.295 Mt (27,6%) y Rusia con 157.010 Mt (18,2%) Este hecho provoca que se desvirtúe el consumo mundial de carbón, puesto que las centrales adquieren más carbón para tenerlo como reservas, al igual que ocurre en los diferentes puertos a nivel mundial.

España y las ayudas al carbón
España posee una alta dependencia energética del exterior, siendo este porcentaje superior al 80%. De hecho, el 66% del déficit comercial del país corresponde a las importaciones correspondientes a la generación de electricidad.

Las centrales térmicas de carbón están diseñadas para funcionar con el carbón de la zona geográfica en que se encuentran. Si se cambia el tipo de carbón que se utiliza en la misma, supone parar la producción eléctrica de la central durante 1 año y una inversión de entre 50 y 200 millones de euros.

En el año 2011 el porcentaje de electricidad que se obtuvo a partir del carbón fue del 17,17%, habiendo supuesto un incremento del 84% respecto al año anterior, en el que este porcentaje era del 9,39%.

En el caso de Alemania, la mitad de su electricidad proviene del carbón.

Las centrales térmicas de producción eléctrica son las principales consumidoras del carbón en España, suponiendo un 86% sobre el total, el resto se destina a la industria.

En el caso de España durante los últimos años aunque haya caído su producción y explotación de carbón autóctono, su consumo se ha mantenido o incluso ha aumentado, lo que ha provocado que se tenga que importar una mayor cantidad, aumentando esta cifra en un 60% respecto al año pasado.

La ventaja que posee el carbón es su gran y variada diversificación geográfica, lo que proporciona una mayor seguridad en el suministro y estabilidad en los precios.

Un aspecto clave en el caso de España son las ayudas que recibe la minería, concretamente las explotaciones que extraen carbón, para incentivar su consumo. Con esta medida se pretende dar salida al mineral autóctono frente a las importaciones.

Alberto Nadal, secretario de Estado de Energía, ha confirmado que en el año 2015 no se prorrogarán las ayudas al carbón nacional, con lo que esto podría suponer para la economía. El consejero asturiano de Economía afirma que esta supresión de las ayudas conllevará la desaparición de 5.000 empleos.

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