La Universidad española: entre la crisis y los vaivenes políticos (II)

Hace unos días, publicábamos en estas mismas páginas un artículo sobre la situación de la universidad española en el que repasábamos la adopción del Plan Bolonia en nuestro país para integrarnos en el Espacio Europeo de Educación Superior y el agonizante estado de la institución a raíz de la por el descenso de pública y de I+D+i, y la reducción de becas y puestos de docentes.

Tres días después, el 16 de octubre, la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) presentaba su anual “La Universidad española en cifras”, un informe que ha sido dirigido por los profesores Juan Hernández Armenteros, de la Universidad de Jaén, y José Antonio Pérez, de la Politécnica de Valencia. Con datos del curso 2014-15, el documento recogía los resultados del análisis de más de un millón de datos facilitados por 48 universidades públicas y 16 privadas centrados en los siguientes parámetros: de las enseñanzas universitarias; , becas y ayudas al estudio universitario; de enseñanzas universitarias; del sistema universitario, y resultados.

En la presentación, la CRUE vino a demostrar que el informe desmontaba algunas falsas creencias sobre la universidad española que se han extendido en los últimos años, lo que ha servido además para apoyar muchas reivindicaciones y quejas universitarias que son reales.

Alguna de esas falacias son que la sociedad española está sobrecualificada, que el número de jóvenes españoles universitarios es el más alto de Europa, o que hay demasiadas universidades en nuestro país:

– Según el informe, el 35% de la población española entre 25 y 64 años posee estudios superiores (el 24% universitarios) frente al 34% de media en los 34 países que forman la  (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico que trata de impulsar la , el empleo y el comercio). Es países como Estados Unidos o Reino Unido, el llega hasta el 44 y el 42% respectivamente. Por lo tanto, no puede hablarse de la sobrecualificación de la sociedad española.

– Los datos demuestran que el acceso a los estudios universitarios en España es incluso inferior al de otros países desarrollados: en los países de la OCDE, un 57% de los jóvenes estudia un grado y un 22,2% un máster. En la , las cifras son similares, con porcentajes del 56 y el 25,7% respectivamente. España se queda por debajo: los estudiantes que cursan un grado son el 46,3% de los jóvenes y los que realizan un máster, el 10,2%. La crisis económica y el descenso de la población explican que, en el 2008-2015, la demanda de grado cayera un 6,56% mientras que la de másteres y títulos propios creciera un 58 y un 20% respectivamente.

– En cuanto al excesivo número de universidades que han proliferado en España en las últimas dos décadas, una por cada 566.800 habitantes, el informe de los rectores señala que en Estados Unidos, por ejemplo, el ratio es superior: hay una universidad por cada 376.500 habitantes.

Por otro lado, el informe de los Rectores confirma otros datos que les han servido para apoyar unas reivindicaciones que llevan tiempo en la calle como que la universidad española es una de las más caras de Europa y que se ha reducido significativamente la propia financiación, así como la cuantía de las becas.

– Que la universidad española es una de las más caras de Europa es una afirmación que ya había recogido EURYDICE, la red europea de información sobre educación, y que expusimos en el artículo anterior. Y es de las más caras desde 2012, cuando el gobierno de Rajoy permitió que las comunidades autónomas fijaran las (Cataluña, Madrid, y Castilla y León fueron las que más las subieron). Estudiar un grado en España sólo es más barato que en Reino Unido, Irlanda y Holanda. La CRUE ha destacado los precios más asequibles en países como los escandinavos, Alemania, Francia -con economías fuertes y democracias más avanzadas-, donde estudiar es gratis o no supera los 200 anuales.

– En cuanto a la financiación de las universidades, los Rectores también han denunciado la reducción de casi un 18% entre 2010 y 2014, lo que supone un recorte de 1.200 millones de euros. El dato viene avalado por el último informe de la OCDE que reconocía que España sólo invierte en Educación el 4,3% del , frente al 5,2% que destinan de media el resto de los 33 países miembros de esta organización, incluidos los rescatados Portugal o Irlanda.

– Otra reivindicación que los Rectores han apoyado tras conocer los datos de su análisis es la reducción de becas y ayudas: en el curso 2014-15, sólo un 27% de universitarios recibieron una beca por de 2.637 euros, frente a los 3.256 euros que se concedían dos cursos más atrás.

A falta de comprobar que realmente hemos salido de la crisis, lo que más sorprende del informe presentado es que los resultados universitarios han mejorado en los dos últimos años: en docencia y en investigación:

– La primera promoción de estudiantes españoles del Plan Bolonia (4 años de grado y 1 de máster) ha mejorado su rendimiento académico en un 21% ( de créditos aprobados sobre créditos matriculados).

– La producción científica, la transferencia de resultados de investigación a la sociedad y los por licencias y patentes ha prosperado, aunque todos los expertos coinciden en afirman que aún hay mucho margen de crecimiento.

Lo que lamentablemente no ha mejorado, ni parece que mejorará a corto y medio plazo, es el universitario en I+D+i que actualmente está a niveles de hace nueve años: 294,21 millones de euros frente a los 771,27 de media por cada país, y muy lejos de los 1.257,86 millones de euros de Alemania, los 1.043 de Estados Unidos, ó los 1.034,62 de Corea del Sur.

Autora: Elvira Calvo (3 noviembre 2018)

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