La mejor manera de decir “renuncio”

11/07/2016 | Lucy Kellaway – Financial Times Español

¿Quién dijo: “Ha sido un largo viaje. No todas las etapas del camino fueron fáciles, aunque sí ha sido tremendamente divertido”?

¿Nigel Farage? ¿David Cameron? ¿Boris Johnson? ¿O Chris Evans?

La semana pasada Radio Times realizó un concurso. Escogió ocho frases de las cartas de renuncia de estos cuatro hombres y les pidió a los lectores, que adivinaran cuál de ellos las había dicho.

Debió haber sido un juego de niños dado lo diferentes que son normalmente las voces de estos cuatro hombres: un tipo normal, un típico graduado de Eton, un payaso erudito graduado de Eton, y un descarado hijo de un corredor de apuestas. Sus renuncias también eran diferentes. Uno renunciaba después de dirigir el país por seis años, otro después de seis semanas de ser presentador de Top Gear, un programa televisivo sobre automóviles. Dos de ellos renunciaban después de fracasar; dos después de triunfar.

Sin embargo, cuando llegó la hora de la renuncia, todos dijeron la misma cosa. Aunque en aquel momento yo había leído o escuchado atónita todas sus declaraciones, perdí el juego irremediablemente. Ni siquiera escogí al Sr. Farage como el autor de las palabras anteriores. Y mi puntuación general fue un patético tres de ocho.

Los clichés de las renuncias están tan presentes que Roy Hogdson, que sólo tenía cinco minutos en un túnel en Francia para dictar su declaración de renuncia, los usó todos sin pensarlo.

El primer cliché es siempre utilizar metáforas de viaje. “Ha sido un viaje fantástico”, dijo de su deshonrosa carrera. El segundo es nunca admitir haber arruinado nada y nunca pedir perdón. Por contra, uno debe darse palmaditas en la espalda. “En realidad me siento orgulloso de lo que mi equipo de entrenadores y yo hemos logrado”, dijo el fracasado entrenador de fútbol de Inglaterra. Después debes agradecer a quien se te ocurra, y habiendo hecho eso, jurar eterna lealtad a quien haya sido tu jefe. Hasta el Sr. Evans dijo que haría todo lo posible para “ayudar a la causa”, lo cual suena un poco descabellado en referencia al popular programa televisivo Top Gear.

Finalmente, nunca se debe usa la palabra “renunciar”, mucho menos “irse.” Hasta “ceder el puesto” se ha convertido en algo demasiado cercano a la verdad. A su vez, debes describir lo que estás haciendo como “hacerte a un lado”, sin importar lo escabroso que sea el declive al que te estás enfrentando.

He estado pensando si hay una forma mejor y más honrada manera de renunciar al trabajo. Como primer paso, busqué “mejor carta de renuncia” en Google y lo primero que apareció fue un bizcocho. En 2013 un hombre anunció en el glaseado de un bizcocho su salida de la Fuerza Fronteriza del aeropuerto de Stansted. Esto es gracioso; el problema es que sólo funciona si, como el hombre en cuestión, uno está renunciando para seguir una carrera en la elaboración de bizcochos novedosos. Una renuncia debería ofrecer una oportunidad singular para decir algo verdadero. Todo el mundo está escuchando. Y debido a que ya no sientes tanta obligación a la persona que te ha pagado/visto/dado su voto, puedes decir lo que quieras.

De vez en cuando alguien decide hacer precisamente eso. Un ejemplo es la carta de los “muppets” de Greg Smith en el New York Times al dejar Goldman Sachs. También está la carta “sólo lo hacemos por el dinero” en el Financial Times del gestor de fondos Andrew Lahde.

Ambas eran feroces, ambas fueron regalos para los periodistas, y ambas dijeron algunas cosas que eran verdad: que la cultura de Goldman Sachs no es maravillosa y que la punta afilada del capitalismo tampoco es maravillosa. Aun así, ambas dejaron un mal sabor de boca, haciendo que sus autores se vieran poco valientes en lugar de sólo descorteses.

Otro ejemplo de una renuncia superficialmente menos descortés es la larga carta de despedida enviada por Patrick Pichette de Google el año pasado, quien abandonó su cargo de jefe de finanzas por “una perfectamente hermosa crisis de mediana edad llena de dicha y belleza.” Pero esto no sólo fue emocionalmente bochornoso, sino insultante a quienes no tuvieran un sueldo de 5,2 millones de dólares para derrochar en unas interminables vacaciones familiares alrededor del mundo.

Una declaración de renuncia no es el momento de decir la verdad, es un momento para ser corteses y para causar el menor daño, lo cual quizás signifique que alguna versión de los típicos clichés podría ser lo mejor después de todo. Las dos opciones que quedan son: ¿con o sin emoción? Y, ¿corta o larga?

En general yo estoy a favor de dar la mejor cara posible en el trabajo. Ser profesional significa comportarse con dignidad. Y eso significa, sobre todo, no llorar cuando algo va mal. No obstante, el Sr. Cameron ha demostrado que un pequeño temblor en la voz cuando uno se despide puede ser positivo. Provoca que la gente — aun aquellos que están tan enojados que están escupiendo sangre por lo que has hecho — adopte una actitud más positiva sobre tus acciones, aunque sea sólo por un minuto o dos.

En cuanto a la versión larga versus corta, no cabe discusión. Una renuncia no puede ser demasiado corta, lo cual quiere decir que Twitter es el medio perfecto.

El Sr. Evans envió un mensaje de Twitter: “Cediendo el puesto de Top Gear. Di lo mejor de mí pero a veces eso no basta. El equipo es más que brillante. Les deseo todo lo mejor”. Estuvo bien, pero pudo haber sido mejor. Mi renuncia favorita en Twitter viene de Jimi Matthews, quien renunció al cargo de jefe interino de una empresa de teledifusión sudafricana el mes pasado. Simplemente decía: “He dejado la SABC”.

Say “I quit” with the perfect resignation

11/07/2016 | Lucy Kellaway – Financial Times English

Who said this: “It has been a very long journey. Not at every stage of the way an easy one, although it has been tremendous fun.”?

Nigel Farage? David Cameron? Boris Johnson? Or Chris Evans?

Last week the Radio Times ran a quiz. It picked eight sentences from the resignation announcements of the four men and asked readers who said what.

It should have been a doddle given how distinctive the voices of the four usually are: a regular bloke; a standard-issue Etonian; an erudite clown Etonian; and a cheeky son of a bookie. Their resignations were also quite differentone was resigning after six years running the country, another after six weeks presenting a TV show about cars. And two resigned having failed; two having succeeded.

Yet when it came to quitting they all said the same things. Even though I had read or listened agog to all their statements at the time, I failed hopelessly at the game. I didn’t even pick Mr Farage as the speaker of the above words, and overall scored a pathetic three out of eight.

The clichés of resignation are now so ubiquitous thatRoy Hodgson, who had only five minutes in a tunnel in France to write his resignation statement, unthinkingly plumped for all of them.

The first is always to use travel metaphors. “It’s been a fantastic journey”, he said of his ignominious ride. The second is never admit to having cocked anything up and never to say sorry. Instead, you must always pat yourself on the back. “I’m actually proud of the work my coaching staff and I have achieved,” said the failed England football manager. Next, you thank whoever you can think of and, having done that, pledge undying allegiance to whatever it is you’ve worked for. Even Mr Evans said he would do all he could “to help the cause”, which seemed a little far-fetched for Top Gear.

Finally, you never say the word “resign”, let alone “quit”. Even “step down” has become a little too close to the truth. Instead, you refer to what you are doing as “stepping aside”no matter how precipitous the decline in front of you appears.

I’ve been wondering whether there is a better, more honest way in which to quit. As a first step I’ve googled “best resignation letter” and almost the first thing that came up was a cake. In 2013 a man announced his departure to the Stansted airport border force in icing. This is charming; the trouble with this is it only works if, like the man in question, you are quitting to pursue a future in novelty cakes. A resignation should offer a rare chance to say something true. Everyone is listening. And because you are no longer so beholden to the person who has been paying you/watched you/voted for you, you can say what you like.

Every now and again, someone decides to do just that. There was the “muppets” letter from Greg Smith in the New York Times as he left Goldman Sachs. There was the “we are only in it for the money” letter in the Financial Times by fund manager Andrew Lahde.

Both were savage, both were gifts to journalists, and both said some things that were truethat the culture at Goldman isn’t great and that the sharp end of capitalism isn’t great either. Even so, both left a bad taste in the mouth, making their authors seem less brave than bad mannered.

Superficially less rude was the long farewell letter sent by Patrick Pichette of Google last year, who quit his post as chief financial officer for “a perfectly fine mid-life crisis full of bliss and beauty”. Yet this was not only emotionally incontinent, but insulting to those who didn’t have a $5.2m salary to splurge on an endless family holiday around the world.

A resignation statement is not a time for truth, it is a time for politeness and for causing minimum upsetwhich may mean some version of the standard clichés may be best after all. The two choices that remain are: with or without emotion? And short or long?

In general, I’m in favour of the lip remaining as stiff as possible at work. Being professional means comporting oneself with dignity. And that means, above all, not blubbing when anything goes wrong. However, Mr Cameron has proved that a minor quaver in the voice when you leave can be a good thing. It makes people — even those who are spitting blood over what you’ve done — somewhat better disposed towards you, if only for a minute or two.

On long versus short, there can be no debate. A resignation statement can’t be too short, which means Twitter is the perfect place to do it.

Mr Evans tweeted: “Stepping down from Top Gear. Gave it my best shot but sometimes that’s not enough. The team are beyond brilliant, I wish them all the best”. It was OK, but can be improved on. My favourite Twitter resignation comes from Jimi Matthews, who left as acting head of a South African broadcaster last month. It simply said: “I have quit the SABC”.


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“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.


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