La burbuja del bitcoin: un sueño hecho realidad por millennials

11/01/2018 | Roula Khalaf (Financial Times)

Ha habido un elemento común en muchas de las conversaciones entre amigos y familiares durante las vacaciones de Navidad. La mayoría de ellas comenzaban con: “¿Tus hijos están comprando bitcoin?”, y luego pasaban a: “¿Ya te convencieron para que tú también inviertas?”

Un familiar que se graduó en la universidad hace dos años y que esperaba trabajar en un restaurante ahora estaba en el “negocio de los bitcoins”. Una amiga escuchó otro relato de la pequeña fortuna que el hijo de 24 años de otra amiga había acumulado en menos de un año de inversión en criptomonedas e inmediatamente solicitó los os del joven.

También había personas que todavía estaban intentando comprender los elementos básicos de las criptomonedas. ¿Qué es el bitcoin en primer lugar, preguntaron, y cómo se relaciona con blockchain, o cadena de bloques, la tecnología descentralizada subyacente? Una persona sugirió que blockchain era el casino y bitcoin las fichas, una descripción acertada ya que invertir en criptomonedas se parece a apostar en los juegos de azar.

Mis conversaciones navideñas confirmaron anecdóticamente una tendencia bastante preocupante que los expertos en moneda digital han visto en el último año, a medida que el bitcoin ha pasado desde los 1.000 dólares a principios de 2017 a un máximo de 19.000 dólares: los millennials, y particularmente los hombres, han impulsado la ola especulativa. Así que tal vez haya muchos hombres jóvenes en este momento que no pueden creer su suerte al haber invertido en bitcoin, pero sus padres deben prepararse para ver lágrimas cuando estalle la burbuja.

Unas semanas antes de las vacaciones, una encuesta publicada por Blockchain Capital, una firma de capital de riesgo, encontró que mientras que un 2% de estadounidenses en general tienen bitcoins, este porcentaje asciende hasta el 4% en el caso de los millennials — personas nacidas entre principios de los años ochenta y principios de los noventa —quienes se han adentrado en el mercado o tienen la moneda digital. Entre los millennials masculinos esa cifra es del 6%. Más del 50% de los millennials encuestados dijeron que el bitcoin era una innovación tecnológica positiva y más del 25% dijeron que consideraba que el bitcoin era más seguro que los bancos.

Por supuesto, hay inversores importantes que son partidarios de la moneda digital, argumentando que el ecosistema es el mayor avance tecnológico desde la creación de Internet. Algunos predicen que algunas de las compañías actuales relacionadas con la cadena de bloques podrían ser unos grandes ganadores como Google o Amazon.

Pero, ¿qué atrae a los millennials en particular a las criptomonedas? Primero, hay una falta de memoria: si estás en el grupo de edad de 18 a 34 años, eras un bebé o, como mucho, un adolescente durante la burbuja puntocom de la década de 1990 y no reconoces el paralelismo con la manía del bitcoin.

Al igual que las empresas actuales han comenzado a promover su cadena de bloques, y se han beneficiado del entusiasmo de los inversores como resultado, las empresas de entonces agregaron “.com” a sus nombres y vieron que los precios de sus acciones se dispararon a alturas extraordinarias.

Segundo, hay, posiblemente, un elemento cultural. Poseer una moneda que podría valer algo o no dependiendo del día puede ser otro reflejo de una rebelión juvenil. Para algunos, es una atracción, no un impedimento, que las criptomonedas sean inversiones altamente arriesgadas que no están sujetas a ninguna regulación, y que además han sido repudiadas por los reguladores. Los jóvenes culpan a todos aquellos que les aconsejan contra las monedas digitales por el hecho de que están en peores condiciones económicas que sus padres. En EEUU, el número de millennials que tiene una vivienda es menor que en generación anteriores, e incluso un porcentaje menor están ganando más que sus padres cuando tenían la misma edad. A medida que los costes de la educación universitaria se han disparado, los jóvenes millennials se han introducido en el ámbito laboral con mayores deudas.

Sin embargo, por muy tentador que sea encontrar la lógica en la fiebre del bitcoin de los jóvenes, un joven que se graduó en una universidad estadounidense el año pasado y ahora escribe un artículo sobre las criptomonedas ofrece una explicación más mundana. “Los jóvenes como yo tenemos poco dinero para invertir, por lo que es más probable que invirtamos en algo que tenga el potencial de obtener ganancias masivas”, dice Matteo Leibowitz. “No tenemos una familia que alimentar ni una hipoteca que pagar; podemos tomar estas apuestas más arriesgadas”.

Además, hay que tener en cuenta el “miedo a perderse algo” (FOMO, por sus siglas en inglés), el cual crea las clásicas burbujas. “Tan pronto escuchas que un amigo ha ganado dinero con las criptomonedas, es probable que lo sigas”, dice. “Eso es absolutamente FOMO”.

A bitcoin bubble made in millennial heaven

11/01/2018 | Roula Khalaf (Financial Times)

There was a pattern to conversations with friends and family over the Christmas holidays. It went something like this: “Are your kids buying bitcoin?” before moving on to: “Have they convinced you to invest?”

One relative who graduated from university two years ago and was hoping to work in the restaurant business was now in the “bitcoin business”. A friend heard another tell of the small fortune her 24-year-old had amassed in less than a year of cryptocurrency investing and immediately asked for the young man’s s.

There were also a few people I met who were still struggling to understand the fundamentals. What is bitcoin in the first place, they asked, and how does it relate to blockchain, the underlying decentralised technology? One person ventured that blockchain was the casino and bitcoin the chips — an apt description since investing in cryptocurrencies is very much like gambling.

My holiday conversations anecdotally confirmed a rather worrying trend that digital currency experts have noticed in the past year, as bitcoin swung wildly from $1,000 at the start of 2017 to a $19,000 peak at one point (and all over the place in between): millennials, and particularly male ones, are riding the speculative wave. So there might be many young men right now who can’t believe their bitcoin luck, but parents should brace for tears when the bubble bursts.

A few weeks before the holidays, a survey released by Blockchain Capital, a venture capital firm, found that while two per cent of Americans have owned bitcoin, four per cent of millennials — generally seen as those born between the early 1980s and the early 1990s — have dabbled or owned the digital currency. Among male millennials that share rises to 6 per cent. More than 50 per cent of millennials polled said bitcoin was a positive technological innovation and more than a quarter considered bitcoin safer than banks.

There are of course big investors who are digital currency evangelists, arguing that the ecosystem is the biggest technological breakthrough since the creation of the internet. Some predict that a few of today’s blockchain-related companies could turn out to be massive winners like Google or Amazon.

But what attracts millennials in particular to cryptocurrencies? First, there is the lack of memory: If you are in the 18 to 34 age group, you were either a baby or at most a teenager during the dotcom bubble of the 1990s and would not recognise the parallel with bitcoin mania.

Just as today businesses have taken to broadcasting their blockchain ambitions, and basked in the resulting investor enthusiasm, so companies back then would add “.com” to their names and see their stock prices soar to extraordinary heights.

Second, there is, possibly, a cultural element. Owning a currency that could be worth something or nothing depending on the day may be another reflection of youthful rebellion. For some, the fact that cryptocurrencies are highly risky investments that are not subject to any regulation (and that regulators are warning against) is an attraction, not a deterrent. Young people blame all those advising them against digital currencies for the fact that they are worse off than their parents. In the US, fewer millennials own homes than previous generations, and even fewer are out-earning their parents when they were the same age. As university tuition fees have soared, millennials also enter the job market burdened with massive debt.

And yet, as tempting as it is to find logic in young adults’ bitcoin fever, one young man who graduated from a US college last year and now writes a newsletter about cryptocurrencies offers a more mundane explanation. “Young people like myself have little money to invest so they’re more likely to invest in something that has the potential to see massive returns,” says Matteo Leibowitz. “Not having a family to feed or a mortgage to pay, we can take these riskier bets.”

Then there is, he adds, that other youth obsession: Fomo, or the fear of missing out, which creates classic bubbles. Blockchain fever spreads very quickly. “As soon as you hear one friend who’s made an amount of money in that space, you’re likely to follow. That is absolutely Fomo.”

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