¿Estamos educados en el manejo de nuestras finanzas?

18/09/2013 | FxM – Hugo Vázquez

Si nos preguntamos por qué si todos los gobiernos están asesorados por economistas las economías nacionales caen en crisis financieras, la respuesta podría ser que los políticos dan prioridad a implementar políticas económicas que “parezcan atractivas y a favor” de su electorado; y nosotros, los electores, carecemos de la suficiente “Educación financiera”, sentido común y paciencia, como para votar por quien nos pida seguir un plan económico basado en estos cuatro puntos:
1. Vivir dentro de nuestras posibilidades; ya que la manera más segura de acumular dinero es ahorrándolo.
2. Solo tomar riesgos financieros que no pongan en peligro nuestro nivel y calidad de vida; o sea, que si hay pérdidas las podamos asumir sin problemas.
3. Aprovechar los incentivos fiscales. Siempre se deben aprovechar las deducciones que permite la declaración de la renta y canalizar los ahorros hacia instrumentos financieros que tengan deducciones fiscales.
4. Si se invierte en la bolsa de valores se deben evitar los precios altos y preferir acciones que den los mejores retornos de manera constante, no las que están de moda.

La definición de “Educación financiera” según la OECD (2005) y que ha sido respaldada por el G20 en 2012 se refiere a:
“El proceso mediante el cual los usuarios de instrumentos financieros mejoran su comprensión de los conceptos, los productos financieros y los riesgos, a través de la información, instrucción y/o asesoría, y desarrollan habilidades y confianza para poder detectar las oportunidades y riesgos financieros, tomar decisiones bien sustentadas, saber a dónde solicitar información y/o ayuda, y llevar a cabo cualquier otra acción que mejore su bienestar financiero.” (OECD, 2005).

Si bien casi cualquier ciudadano puede decir que tiene conocimientos financieros básicos, tanto el Banco Mundial como la OECD reportan en 2013 que encuestas realizadas a nivel global han revelado que conceptos como interés compuesto y Diversificación del riesgo no están entre ellos, a pesar de ser de uso casi cotidiano al disponerse de tarjetas de crédito y débito, casas de empeño, transacciones electrónicas, etc.

A día de hoy son 45 los países, tanto desarrollados como emergentes, que han implementado o están diseñando estrategias de educación financiera; para lograr mayor efectividad dividen sus acciones adecuándolas a las características comunes de cada grupo (jóvenes, adultos, jubilados, mujeres, migrantes, emprendedores, obreros, sector servicios, campesinos, etc.).

El esfuerzo por difundir este tipo de conocimiento es reciente, iniciándose en las economías desarrolladas a principios de este siglo y extendiéndose a países emergentes después de la crisis económica de 2008.

Aunque existen estudios sobre la efectividad de este tipo de educación, al tratarse de un fenómeno relativamente nuevo su efectividad no ha quedado demostrada, salvo cuando dicha educación se imparte en los momentos previos a la toma de decisiones financieras: antes de elegir un plan de ahorros para la jubilación, antes de realizar una inversión inmobiliaria para la familia; es entonces cuando realmente se aplica lo aprendido de este tipo de educación.

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