El Marqués de Salamanca

 

Producción: Comisión Oficial del Centenario del Ferrocarril en España (ES) – Edgar Neville (ES)

Dirección: Edgar Neville.

Guión: Edgar Neville. Basado en el estudio biográfico de Tomás Borrás.

Fotografía: Manuel Berenguer.

Música: José Muñoz Molleda.

Dirección Artística: Sigfrido Burmann.

Montaje: Sara Ontañón.

Intérpretes: Alfredo Mayo (José de Salamanca), Conchita Montes (María Buschental), Jacinto San Emeterio (Alfonso XII), Enrique Guitart (Narváez), Guillermo Marín (Buschental), Manuel Kaiser (el ingeniero Pedro Miranda), Fulgencio Nogueras (Estébanez Calderón), Manuel Llaneza (Cossío, el secretario), Carlota Bilbao (Isabel II), María Cañete (María Cristina), Lupe Sino (Pura), Alfonso Horna (Mendizábal), Miguel Pastor Mata (Nicolás María Rivero), Emilio Ruiz de Córdoba (González Bravo), Alfonso Herrero (el ujier del Congreso), Horacio Socías (el presidente del Congreso), Fernando Aguirre (diputado Rodríguez Villamil), Eugene Deslaw (el embajador), Andrés Palacios (el agente de Bolsa), José María Rodríguez (el ujier del Ministerio), Luis Pavón Acosta (Presidente del Consejo de Ministros), Benito Cobeña (capitalista 1º), Julio Francés (capitalista 2º), Agustín Laguilhoat (capitalista 3º).

Características técnicas: B/N. Formato: 1,37:1. 93 min.

Estreno: Madrid, Cine Callao, 13 de diciembre de 1948.

Sinopsis: Solo y arruinado, el Marqués de Salamanca rememora su vida desde que llegó con un acta de diputado a Madrid, sus relaciones con Narváez y con la mujer del banquero Buschental, sus maniobras especulativas y su participación en la construcción del ferrocarril Madrid-Aranjuez.

Categorías: | Madrid | Política | Banca | Siglo XIX

Comentario:
El marqués de Salamanca está basada en un esbozo biográfico de Tomás Borrás sobre José de Salamanca, financiero y político que a mediados del XIX, valiéndose de su posición en el Ministerio de Hacienda, amasó una de las mayores fortunas de Europa. La fidelidad o libertades que se haya tomado Neville en este terreno corresponden a la recreación y ordenación dramática de los hechos.
El marqués de Salamanca no fue recuperada hasta principios de los noventa, por lo cual no es extraño que algunos juicios contemporáneos erraran en sus apreciaciones, metiéndola en el saco de las “hagiografías” de la época. En su retrato de Salamanca, Neville hace una descripción del arribista, liberal a ultranza, que asombra por su precisión quirúrgica. María, la mujer del banquero Buschental, le presenta a Narváez, a la sazón Jefe del Gobierno; alguien a quien conviene conocer para su propósito de enriquecerse rápidamente gracias al escaño:
María: Mi General, le voy a presentar a este amigo mío que se llama José Salamanca.
Narváez: Ya he oído hablar de usted. Viene al Parlamento, ¿verdad?
Salamanca: Sí, traigo un voto para usted.
Narváez: Eso siempre se agradece.
María: Es conservador.
Salamanca: En efecto. Hoy por hoy, no tengo nada que conservar, pero prefiero ir tomando la delantera para cuando lo tenga.
No hay la más mínima condescendencia con el personaje. Si acaso, se suavizan las sombras en el tramo final, cuando Salamanca se convierte en el artífice del ferrocarril Madrid-Aranjuez, pero es que la película era un encargo de la Comisión Oficial del Centenario del Ferrocarril en España.

Fuente: Santiago Aguilar: Edgar Neville: Tres sainetes criminales. Madrid, Filmoteca Española, 2003.

Crítica:

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