“El juego del gallina” amenaza el balance de la producción petrolera mundial

01/11/2014 | Izabella Kaminska – Financial Times Español

“México tendrá que modificar parte de su presupuesto federal del próximo año después de que una brusca caída en los precios del petróleo trastocara su previsión de ingresos”.

Entonces ¿correrá sangre?
Por debajo de los 80 dólares por barril seguro que sí. Como señaló esta semana el equipo de investigación de Goldman Sachs, los bajos precios del petróleo estadounidense revolucionarán al mundo de la producción de petróleo, lo que pudiera romper el cartel de países exportadores de petróleo de la OPEP.

¿Qué sucedió con aquello del “pico petrolero”?
Bueno, como dicen, “no hay mejor cura para los precios altos que los precios altos”. En 2008, cuando los precios alcanzaron los 145 dólares por barril, la economía había venido creciendo durante años. Los productores no podían satisfacer toda esa demanda.

¿Así que los precios subieron?
Correcto. Un mayor ajuste en los precios era necesario para animar a invertir en una infraestructura petrolera más sofisticada, investigación y desarrollo, del tipo que no parecía valer la pena o parecía muy arriesgado cuando los precios eran bajos. La idea detrás del “pico petrolero” no era que pudiéramos quedarnos sin petróleo que extraer. Era que pudiera faltar el incentivo para invertir en una extracción más cara hasta que fuera demasiado tarde. La ironía está en que nos hemos topado con el boom del petróleo y del gas de esquisto.

¿Por qué es irónico?
Bueno, hace siete años no estaba claro siquiera que la fractura hidráulica pudiera llegar a ser una fuente confiable de petróleo. La tecnología parecía errática. Y nadie calculaba cuánta inversión iría hacia el llamado petróleo ajustado una vez que fuera rentable.

¿Cuánto se ha incrementado la producción petrolera de los EE. UU.?
De acuerdo con un estudio publicado este mes por Wood Mackenzie, la producción petrolera y de gas de los EE. UU. se ha incrementado en un sorprendente 42 por ciento en los pasados siete años, encaminando a los EE. UU. hacia la senda de la independencia energética hacia el año 2025. En ese punto los EE. UU. podrían terminar exportando más de lo que importan.

¿Si los EE. UU. están produciendo más, quién está produciendo menos?
Bueno, esa es la cuestión. Hasta ahora no era difícil para el mercado absorber todo ese petróleo extra debido a que hay suficientes disrupciones en lugares como Libia e Irak. El problema radica en las cambiantes expectativas acerca de la demanda futura en un mundo que de repente está nadando en petróleo, pero consumiendo menos.

¿Pero si la demanda futura cae, no habrá alguien que eventualmente tenga que producir menos?
Correcto. De otra manera un colapso en los precios pondría a todos los productores fuera del mercado dejándonos a todos sin combustible. El problema es que el primero que reduzca la producción pierde ingresos a favor de alguien más. Es un juego de “gallinas”.

¿Entonces quién está mejor posicionado?
El que tenga los menores costes o el que tenga las reservas financieras más grandes, las cuales – si se ponen en producción – pueden compensar el menor precio por barril. Por ejemplo, Arabia Saudí necesita un precio entre 83 y 85 dólares por barril para equilibrar su presupuesto estatal. Sin embargo, si tomamos en cuenta las reservar del reino, llevaría siete u ocho años para que Arabia Saudí enfrentara algún problema financiero. La situación de Nigeria es bastante diferente. Se dice que necesita un precio por barril de 158 dólares, lo que significa que probablemente el país esté ya en problemas. Las cosas no mejoran mucho aun tomando en cuenta la posición de las reservas del país africano. Si los precios permanecen en 83 dólares por barril, pueden acabarse sus reservas en menos de cuatro meses.

¿Seguramente hay un punto de equilibrio para los productores de esquisto estadounidenses?
Sí lo hay. De acuerdo con Wood Mackenzie, el desarrollo del petróleo de esquisto estadounidense permanecería rentable si los precios caen hasta los 70 o 75 dólares por barril. Algunos dicen que la mayoría de los productores estadounidenses alcanzaría el punto de equilibrio incluso si el precio del barril costara solo 57 dólares. Pero la diferencia es que en los EE. UU. ninguno de los productores es una empresa estatal. Tampoco los EE. UU. dependen de sus exportaciones petroleras para equilibrar su presupuesto. Ciertamente unos bajos precios no continuarían siendo una razón para alegrar la economía de todos. Porque adelgazarían la billetera de los productores de petróleo, haciendo la vida más difícil para aquellos que dependen de esta industria. Pero un petróleo barato también puede ayudar a estimular la economía al reducir el precio que los conductores pagan al repostar, disminuyendo el coste de los insumos industriales. Esto ayudará a dar trabajo a más gente, y dejarles más dinero para gastar después de haber pasado por la estación de servicio.

¿Pero esto no cambia el hecho de que alguien tendrá que reducir la producción?
Estás en lo correcto. Goldman Sachs predice que en 2015 el mercado global del petróleo podría estar significativamente sobre abastecido. La cuestión es quién dará el primer paso. Quien lo dé, por supuesto, se convertirá en el nuevo productor en el último momento – del que el mundo esperará sea el que inicie el cambio cuando el péndulo del precio del petróleo cambie de nuevo.

 

A game of chicken threatens the oil production balance

11/01/2014 | Izabella Kaminska – Financial Times English

“Mexico is poised to redraft part of next year’s federal budget after a steep fall in oil prices upended the country’s revenue assumptions.”

There will be blood, eh?
Below $80 per barrel you can bet on it. As the research team at Goldman Sachs noted this week, low US oil prices are leading to a monumental shake-up in the oil-producing world, which might bust the Opec cartel of oil-exporting nations.

What happened to all the talk of “peak oil”?
Well, as they say, “there’s no better cure for high prices than high prices”. In 2008, when oil prices reached $145 a barrel, the economy had been growing for years. Producers could not deal with all that demand.

So prices went up?
Right. A major price recalibration was needed to encourage investment in more sophisticated oil infrastructure, research and development, the sort that didn’t seem worthwhile or looked too risky when prices were low. The idea behind “peak oil” was not that we would run out of extractable oil. It was that we might lack the incentive to invest in more expensive extraction until it was too late. The irony is we have ended up with the shale oil and gas boom instead.

Why is that ironic?
Well, seven years ago it wasn’t clear whether hydraulic fracturing would ever be a dependable source of oil. The technology looked erratic. And no one appreciated how much investment would go into so-called tight oil once it became cost-effective.

So how much has US oil production increased?
According to a study released this month by Wood Mackenzie, US oil and gas output has risen an astounding 42 per cent in the past seven years, putting the US on track to be energy-independent by 2025. At this point the US could end up exporting more than it imports.

If the US is producing more, who is producing less?
Well that’s the thing. Until now it wasn’t hard for the market to absorb all that extra oil because there were plenty of disruptions in places such as Libya and Iraq. The problem lies with changing expectations about tomorrow’s demand in a world suddenly awash with oil, but burning less.

But if demand in the future falls, won’t someone eventually have to slow production?
Absolutely. Otherwise a collapse in prices will put every producer off and risk leaving everyone without fuel. The problem is, whoever cuts first loses the revenue to someone else. It is a game of “chicken”.

So who’s in the strongest position?
Whoever has the lowest costs or the biggest financial reserves, which – if pressed into production – can compensate for the lower price per barrel. For example, Saudi Arabia needs a price of between $83-$85 a barrel to balance the government’s books. However, if you take the kingdom’s reserves into account, it could take seven or eight years before Saudi Arabia faced any real financial distress. Nigeria’s position is quite different. It is said to need a price of $158 a barrel, meaning the country is probably already in pain. Things don’t improve much even if you account for the African country’s reserve position. If prices stay at $83 a barrel, it could run through its buffer of reserves in less than four months.

Surely there’s a break-even rate for US shale producers too?
Yes there is. According to Wood Mackenzie, US shale oil developments would remain economic even if prices were as low as $70 or $75 a barrel. Some even say that most American producers would break even if a barrel fetched only $57. But the difference is that in the US, none of the producers are state-owned. Also, America doesn’t depend on oil export revenues to balance the government’s books. True, lower prices might no longer be a cause of unalloyed economic cheer. Because they thin the wallets of oil producers, they make life harder for the people whose livelihoods depend on them. Still, cheaper oil could also help stimulate the economy by reducing the price motorists pay at the pump, and bringing down the cost of industrial inputs. That would help put more people in work, and give them more money to spend after they leave the petrol station forecourt.

But that doesn’t change the fact that someone will have to cut eventually?
You’re quite right. Goldman Sachs predicts that by 2015 the global oil market could be significantly oversupplied. The question is, who will make the first move? Whoever does, of course, will become the new producer of last resort – the one the world expects to swing first when the oil price pendulum turns.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Aerosolutions with the authorization of “Financial Times”.
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