Detención y liberación del director de Fosun: la riqueza puede ser nociva para la salud en China

15/12/2015 | Patti Waldmeir (Financial Times) – Español

“La gente me pregunta por qué no estoy preocupado. Tienes que creer que con tal de que no hayas cometido errores, el gobierno no te molestará… si he vivido correctamente, ¿por qué sería un blanco del gobierno?”

Guo Guangchang, presidente del conglomerado Fosun International con en Shanghái — conocido como el Warren Buffet de China — escribió estas palabras el año pasado en su guía: “Cómo ser rico en China sin acabar en la cárcel”. El ejecutivo acaba de ser liberado por las autoridades en China después de cuatro días de “asistir” a la policía en una investigación sobre ¿quién sabe? Nadie sabe dónde estaba o por qué lo dejaron ir (o de qué se trataba el asunto). Parece que el gobierno encontró una manera de “molestarlo” después de todo.

Todos sabemos que la en China puede ser nociva para la salud. Pero el Sr. Guo, el modesto presidente y cofundador de una de las compañías más importantes en China, pensó que tenía el antídoto secreto: vivir correctamente. Es conocido por su actitud de mantenerse cerca de la política y lejos de los políticos. Practica el arte marcial de tai chi, aun durante reuniones de . Es creyente devoto de las virtudes de la filosofía oriental. Pero aparentemente vivir “correctamente” no fue suficiente.

Es verdad que la policía no ha levantado cargos en su contra y no está claro si en realidad él era el blanco de la investigación, o si solamente estaba testificando en contra de otra persona. Los ejecutivos de Fosun tuvieron una conferencia de prensa el domingo en la cual no presentaron información clara sobre el asunto. Sin embargo Fosun después compartió con algunos socios extranjeros que él no era el blanco y que sólo fue un asunto “político”, como si eso fuera un gran consuelo en China.

No está claro si éste es el final del asunto; la policía de Shanghái no ha contestado el teléfono en varios días, así que no hay de que aclaren la situación. Algunos reportajes sobre el episodio han desaparecido de los medios de comunicación locales y las transcripciones de la conferencia de prensa de Fosun han sido eliminadas de algunos sitios web. Tal vez el gobierno piensa que todos nos olvidaremos que uno de los ejecutivos chinos más ricos y reconocidos internacionalmente desapareció durante cuatro días y nadie sabe por qué. Tal vez quieren esconder toda la evidencia de que ellos fueron los que lo “desaparecieron”.

Tal vez todo siga bien para el Sr. Guo. Sin embargo, éstos no son los titulares con los que quiere estar asociado — y ciertamente no en el momento en que él está en medio de de una compañía de en Israel y un privado alemán y también en para adquirir aBHF Kleinwort Benson, uno de los bancos de renombre en la City de Londres. Si el hombre — cuya compañía es propietaria de Club Med y vastas extensiones de terreno en el centro de Shanghái, y ni hablar de uno de los edificios más famosos en Nueva York — no está seguro en China, ¿entonces cuál de los ejecutivos chinos podrá sentirse seguro? ¿Es posible que algún día leamos titulares anunciando la desaparición de Jack Ma de Alibaba, tal vez en el South China Morning Post, el periódico que está a punto de comprar?

“Si esto sucediera en cualquier otra parte del mundo, el Sr. Guo estaría en frente de las cámaras denunciando este asunto”, dijo Fraser Howie, coautor de Red Capitalism. “Pero esto es China. Se va a quedar callado”.

Normalmente no es tan reticente. Hace un año almorcé con el Sr. Guo, y nunca pensé que casi un año después, estaría escribiendo sobre su desaparición.

Debí haberlo sabido: una alarmante alta proporción de los ejecutivos que he entrevistado en China ya no están libres para contestar preguntas. Mi entrevista inicial con un alto ejecutivo chino fue en 2008, cuando un equipo del Financial Times habló con Huang Guangyu, un magnate de electrodomésticos, quien en ese momento era el hombre más rico en China. Poco después de la entrevista, fue arrestado y ha estado en la cárcel desde ese momento.

Entonces está el caso de Wang Zongnan, director de Bright Food, la compañía que compró Weetabix y que intentó adquirir a Yoplait y United Biscuits. Lo entrevistamos en 2011. Ahora ha sido condenado a 18 años de encarcelamiento por soborno y malversación. Y el Sr. Guo estaba vinculado a él en las transcripciones de la corte.

La detención del Sr. Guo tal vez tenga todo o nada que ver con esto. Tal vez no haya tenido nada que ver con el Sr. Guo. Pero el mensaje es muy dañino, para él, para su compañía y para China. El gobierno te puede “molestar”. Por más que intentes vivir correctamente.

 

Wealth comes with health warning in China

12/15/2015 | Patti Waldmeir (Financial Times) – English

“People asked why I am not worried. You have to believe that as long as you have made no mistake, the government will not mess with you… if I have been good, why would the government want to target me?”

Guo Guangchang, chairman of Shanghai-based conglomerate Fosun International — known as China’s Warren Buffett — penned these words last year in a Guide-to-getting-rich-in-China-without-ending-up-in-jail. He has just been released after four days “assisting” police with an investigation into — no one quite knows what. No one knows where he was, or why he was allowed to leave (or what it was all about anyway). It seems the government found a way to “mess” with him after all.

We all know that wealth in China comes with a health warning. But Mr Guo, the modest chairman and co-founder of one of China’s most prominent , thought he had the secret antidote: right living. He is known to believe in keeping close to politics — but far from politicians. He practises the Asian martial art of tai chi, even during meetings. He is a devout believer in the virtues of eastern philosophy. But it seems being “good” just wasn’t good enough.

True, police have not announced any charges against him, and it’s not even clear whether he was the target of the investigation, or whether he was only providing evidence against someone else. Fosun executives gave an entire press conference on Sunday night without saying anything clearly about that — though Fosun later told some foreign business partners that he was not the target and the probe was just “political”, as though that is any consolation in China.

It’s also not clear whether his disappearing act is over for good — and the Shanghai police have found it inconvenient to answer their phones for days, so there’s no of them clarifying anything. Some stories about the episode have disappeared from local media and transcripts of the Fosun press conference have even been deleted from some websites. Maybe the government thinks we’ll all forget that one of China’s richest and most internationally prominent businessmen disappeared for four days and no one knows why. Perhaps they want to disappear all evidence that they disappeared him.

All may still be well for Mr Guo. But these aren’t the kind of headlines he’s going to want very often — and certainly not when in the middle of buying an Israeli insurance company, a German private and trying to acquire one of the City of London’s oldest names in banking, BHF Kleinwort Benson. If the man whose company owns Club Med and vast tracts of the centre of Shanghai, not to mention one of the most famous buildings in Manhattan, isn’t safe, then what Chinese tycoon is? Could we one day be reading headlines about Alibaba’s Jack Ma going missing, perhaps even in the newspaper he has just announced he is buying, the South China Morning Post?

“If this was anywhere else in the world, [Guo] would be out in front of the cameras telling how this is an outrage,” says Fraser Howie, co-author of Red Capitalism. “But this is China. He is staying quiet.”

He’s not normally so quiet. A year ago I sat down with Mr Guo over lunch, and I never thought that scarcely a year later I’d be writing stories about how he’d gone missing.

I should have known better: an alarmingly high proportion of those I have interviewed in China are no longer free to answer questions. My inaugural interview with a Chinese tycoon was in 2008, when an FT team spoke to home appliance mogul Huang Guangyu, who was at the time China’s richest man. Shortly after the interview he was arrested and has been in jail ever since.

Then there was Wang Zongnan, head of Bright Food, the company that bought Weetabix and tried to nab Yoplait and United Biscuits. We interviewed him in 2011. Now he’s been sentenced to 18 years for bribery and embezzlement — and Mr Guo was linked to him in the court transcripts.

Mr Guo’s detention may have everything or nothing to do with that. It may even have nothing to do with Mr Guo. But the message could not be more damaging, to him, to his company, and to China. The government can “mess” with you. However good you are.

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“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Aerosolutions with the authorization of “Financial Times”.
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