¿Deben los chipriotas pagar el rescate de “Chipre”?

22/03/2013 | FxM – Evan Brock Gray

¿Qué ha estado pasando para que “Chipre” o, mejor dicho, su modelo de negocio financiero y bancario, se encuentre en el punto de mira de todo el mundo? En primer lugar, ha sido casi un paraíso fiscal que cobra pocos impuestos a la inversión extranjera (entre el 10% y 35% a sociedades no chipriotas y el 0% por las valías generadas por los activos) y que no tiene las regulaciones financieras tan estrictas como el resto de la UE. Esto significa que Chipre ha sido un destino favorito de los que intentan blanquear su dinero: poca regulación + el respaldo del euro + no fronteras = ¡KA-CHING! También es un sistema muy atractivo ahorrar con una buena rentabilidad de 4,5% de media por depósitos fijos de menos de un año. La nación más expuesta al riesgo de la quita en Chipre es Rusia ya que unos 120 mil millones de euros en transacciones financieras rusas pasaron por el país mediterráneo en el año pasado. Además, ya había prestado unos 2,5 mil millones de euros a Chipre en 2011. Pero eso es poco cuando lo comparas a los 12 mil millones de euros que tienen los bancos rusos en el país y los 19 mil millones de euros que tienen las empresas rusas depositadas allí. Hay un total de 63.363 mil millones de euros en depósitos en cuentas en Chipre y el 42% tienen saldos por encima de los 500.000 euros, la inmensa mayoría en manos rusas. Subiendo la tasa de la quita a estas cuentas hasta el 14,5% cubriría el hueco dejado por dejar exentas las cuentas inferiores a los 20.000 euros, según Barclays.

Por otra parte, Chipre lleva mucho tiempo aprovechando las provisiones urgentes de liquidez proporcionadas por el BCE pero dentro del muy corto plazo ese programa se acaba. Y, si todo esto fuera poco, tiene que canjear 1,5 mil millones de bonos soberanos en junio. Ahora tiene en sus manos la decisión de aceptar el rescate de 10 mil millones de la “troika” con las condiciones similares a las mencionadas anteriormente para llegar a crear 5,8 mil millones por sus propios medio o buscar otras fuentes de financiación para llegar a los casi 17 mil millones de euros que las autoridades chipriotas prevén necesarios para salvaguardar su economía.

La propuesta de la “troika”, o la comisión dedicada a la gestión de un rescate financiero, de cómo recaudar fondos para el inminente rescate en Chipre no fue aprobada por el parlamento chipriota. Es más, no obtuvo ningún voto a favor. La causa de la negativa en gran parte fue la propuesta de aplicar una quita (una retirada de fondos inesperada u obligatoria) a los depósitos de los bancos en Chipre, lo cual no sentó bien ni a los chipriotas, ni a los depositantes extranjeros, ni a los mercados en general. Todo el mundo estaba preguntando por qué el gobierno haría a los depositantes pagar de sus cuentas bancarias antes de los bonistas de su deuda soberana. La respuesta, en parte, fue que un “rescate desde dentro” sería más fácil y menos doloroso en el largo plazo para el país que tener que pedirlo todo prestado del BCE o FMI. Imaginamos un momento que eso fuera un hecho: puesto en la misma situación, ¿estarías dispuesto a pagar una pequeña cantidad de tu dinero para ayudar a tu país a salir de un bache financiero? Para poder contestar de manera responsable habría que informarse sobre las ventajas y desventajas y sobre las alternativas disponibles.

Una ventaja de ayudar a financiar el rescate desde tu bolsillo es no tener que depender tanto de las imposiciones de las instituciones financieras o gubernamentales. Las condiciones de devolución de deuda que éstas pueden decidir a imponer sobre un país suelen ser muy severas, generando desempleo por los recortes gubernamentales exigidos y debilitando el crecimiento del país como en los casos de Grecia, Portugal e Irlanda. En estos casos la “troika” está compuesta por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Además, controlarías mejor la deuda pública que se generaría con el préstamo reducido, cosa que es importante para los que piensan en el futuro bienestar de su país.

La desventaja obvia es tener que pagar por algo que probablemente no has provocado. Lo que rechazó el parlamento en Nicosia el día 19 de marzo era el siguiente: los titulares de cuentas bancarias con más de 100.000€ pagaban el 9,9%, con un saldo de entre 20.000€ y 99.999€ pagaban 6,75% y supuestamente no pagaban nada por saldos inferiores a 20.000€. Además, si el gobierno decide cobrar el gravamen a los depositantes, nunca recuperará la confianza de los inversores futuros por haber saltado la ley europea de la protección de cuentas bancarias hasta los 100.000€ con deuda pública y por violar el derecho europeo de la libre circulación de capitales. Para un país que depende de su sector financiero como motor de la economía más que cualquier actividad, esto sería una sentencia de muerte y provocaría una fuga de capital enorme.

¿Qué alternativas tiene Chipre encima de la mesa? En primer lugar, podría dejar los bancos caer en un concurso de acreedores controlado así respetando las cuentas inferiores de los 100.000€ y las leyes europeas acordadas al principio de la crisis financiera, lo cual restructuraría la deuda de manera justa para los ciudadanos chipriotas. Otra opción sería aplicar el plan de Barclays en que se llevaría a cabo la quita respetando las cuentas inferiores a 20.000€ y aumentando la tasa para las cuentas superiores a los 500.000€ ya que las cuentas de antigüedad mediana habrán ganado más interés de lo que les van a quitar.

En esta línea, Erik Nielsen de UniCredit dio un ejemplo al Financial Times en que señala que un inversor que depositó 100.000€ en 2008 habría ganado unos 15.000€ más que si lo hubiera hecho en Italia o España y unos 23.000€ más que en Alemania. El Sr. Nielsen, como otros, sugiere que hay intereses dentro del parlamento chipriota que prefieren mantener su modelo de negocio financiero por no cobrar a sus depositantes y pasar la factura del rescate a los contribuyentes europeos. El presidente de Chipre, Nikos Anastasiadis, se ha mantenido firme en este respeto y ha propuesto crear un fondo de inversión solidaria dentro de Chipre para no tener que cobrar a los depositantes.

Existe la opción de que Rusia decide volver a facilitar otro crédito a la isla chipriota a cambio de recibir algunos derechos sobre las fuentes energéticas de Chipre (el gas natural) y la opción de comprar y recapitalizar a uno de los bancos más grandes, como por ejemplo Laiki. Pueden negociar sus posiciones pero los dos países tienen muy en cuenta que el derecho sobre el gas natural está en disputa con otros pretendientes y que asumir el control de los bancos en apuros dentro de un sector bancario inestable y con poca confianza sería muy arriesgado.

Chipre podría incluso tomar el camino de España y no pedir un rescate general sino una recapitalización directa de algunos de sus bancos prioritarios con la petición de fondos directamente de la UE (con sus mecanismos MEDE y FEEF). Una opción de último recurso sería no pedir un rescate financiero, no hacer una quita de los fondos de sus depositantes y dejar a los bancos peor gestionados cerrar, haciéndose cargo de las operaciones domésticas y dejando las extranjeras entrar en suspensión de pagos, tal y como ha sido el caso en Islandia en 2009 después de hacer dos referéndums. El PIB Islandés volvió a crecer un 2,6% en 2011 (el 2,7% en 2012) con una tasa de desempleo de 5,6% en 2012.

Ahora, con mucha más información, se puede reflexionar sobre si estarías dispuesto a rescatar a tu propio país. No es una decisión fácil de tomar.

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