¿Cuál es el segundo idioma más útil?

30/05/2013 | Michael Skapinker – Financial Times Español

Hace años, cuando iba a entrevistar a un destacado industrial francés recibí una llamada de su encargada de prensa para establecer las reglas de la entrevista. Al final de la conversación me dijo: “Ah!, la entrevista será en francés”.

La tarde previa a la entrevista la pasé en Londres preparando y ensayando mis preguntas. Ya en Paris, según encendí mi grabadora en la oficina de este gran industrial le pregunté cuál era el idioma que quería usar, “Inglés” respondió.

He aprendido a no tomar muy en serio el debate sobre la incursión del inglés en Francia, incluyendo el reciente escándalo sobre la nueva ley para permitir más clases en inglés en las universidades francesas.

En un ensayo mordaz, el parisino Instituto nacional de estudios demográficos dice que las generaciones de jóvenes investigadores y científicos franceses ven la cuestión del idioma como algo resuelto: el inglés es el idioma en el que realizan su trabajo.

Mientras que el 70 por ciento de aquellos nacidos entre 1945 y 1949 concuerdan en que el inglés es el idioma de la investigación y eso no entra en discusión, casi el 90 de aquellos nacidos entre 1985 y 1989 lo creen.

Recuerdo cuando uno se cruzaba con gente mayor, gente educada en países como Grecia y Turquía cuyo segundo idioma era el francés. Ahora dudo que se les encuentre. Cualquiera que quiera salir adelante, en cualquier parte, aprende inglés.

Esto plantea un problema para los angloparlantes nativos: ¿Qué idioma extranjero deberían aprender?

Muchos dirán “ninguno”. ¿Para qué molestarse? Todo mundo habla inglés.

Esta es una opción racional. Puedes elegir invertir tiempo en aprender cómo codificar o cómo desviar los ingresos hacia países con menos impuestos. Pero hay algo de embarazoso en el caso de las personas que sólo hablan un idioma cuando están rodeados de colegas que hablan por lo menos dos.

Entonces ¿Qué idioma deberían aprender los angloparlantes? Si se está viviendo y trabajando en algún país se debería aprender su idioma. Por educación y porque enriquecerá esa experiencia. Cuando se puede entender a los nuevos colegas en su propio idioma se da uno cuenta de que no los conocía realmente cuando hablaban en inglés. De pronto son más seguros de sí mismos, ingeniosos, más reales.

Pero si se está viviendo en un país angloparlante ¿Qué idioma se debería aprender?

No lamento los años que pasé aprendiendo francés. Encuentro fascinante ese país y a su gente. Pero si ahora estuviera comenzando de nuevo, probablemente optaría por el español, que parece querer convertirse en un idioma mundialsalvo que no es el idioma de la economía latinoamericana más dinámica. El portugués brasileño podría ser una buena opción, pero no tiene mucho uso fuera de sus fronteras, ¿y qué pasaría si el milagro brasileño no se consolida?

La respuesta parece obvia: Los angloparlantes deberían aprender mandarín, el idioma de la que pronto será la segunda economía mundial. Tengo colegas que hablan con una fluidez sorprendentemente en este idioma, pero son pocos.

En su ensayo “¿Por qué el chino es tan complicado?”, el estadounidense David Moser, experto en asuntos chinos, escribe: “Cada persona que ha comenzado el aprendizaje del chino tarde o temprano se preguntará ¿Por qué me metí en esto?”

El Sr. Moser dice que la dificultad de un idioma depende del idioma materno del estudiante. Es mucho más sencillo para un angloparlante aprender francés o español porque los tres idiomas tienen mucho en común, lo que no tienen con el chino.

Y agrega que el chino es “complicado en términos absolutos”. Los caracteres son difíciles. A los niños chinos les lleva el doble de tiempo adquirir las habilidades de lectura que a los niños europeos.

Los extranjeros tienen que toparse con las inflexiones del chino, las cuales cambian dramáticamente el significado de las palabras. El Sr. Moser dice que muchos aprendices de chino se dan por vencidos. “Aquellos que simplemente dicen `he llegado hasta aquí – ahora no puedo dejarlo` tendrán alguna posibilidad de triunfar, ya que tienen ese sentido de no darse por vencidos y carecen de la perspectiva de lo que implicará”.

Entonces, ¿qué idioma deberían aprender los angloparlantes? Cualquiera. Ninguno tendrá la importancia que tiene el inglés como medio de comunicación, pero en esta época en que tantos están hablando y trabajando en inglés como segunda lengua, ayuda también el saber otro idioma. ¿Por qué? Porque así sabrás por lo que pasan tus colegas, tanto en las conferencias como en las negociaciones, cómo de pesadas son sus jornadas laborables y cuánto hay que valorar ese esfuerzo.

What is the second most useful language?

30/05/2013 | Michael Skapinker – Financial Times English

The day before I was due to interview a leading French industrialist some years ago, I got a call from his press officer to discuss the arrangements. At the end of the conversation, she said: “By the way, the interview will be in French.”

I spent the afternoon in London anxiously preparing and rehearsing my questions. Switching on my recorder in the great man’s office in Paris the next day, I asked what language he wanted to use. “English,” he said.

I have learnt not to take the furious debate in France over the incursion of English too seriously, including the recent fuss over a new law to allow more teaching in English in French universities.

In a trenchant essay, the Paris-based Institut national d’études démographiques says the younger generation of French researchers and scientists regards the language question as solved: English is the language in which they work.

While 70 per cent of those born between 1945 and 1949 agree that English is so widely accepted as the language of research that it is no longer worth discussing, almost 90 per cent of those born between 1985 and 1989 feel this way.

I remember when you would come across older, educated people in countries such as Greece and Turkey whose second language was French. I doubt you find them anymore. Anyone who wants to get ahead, anywhere, learns English.

This poses a dilemma for native English speakers: what foreign language should they learn?

Many will say “none”. Why bother? Everyone speaks English.

This is a rational choice. You could instead spend the time learning how to code or how to route profits to low-tax jurisdictions. But there is something embarrassingly provincial about people who speak only one language when they are surrounded by colleagues who have mastered at least two.

So what language should English speakers learn? If you are living or working in a country, you should learn its language. It is polite, and you will get far more out of the experience. When you can understand your new colleagues speaking their own language, you realise that you didn’t really know them when they spoke English. They are suddenly more self-assured, wittier, more rounded.

But what if you are living in an English-speaking country? What language should you learn then?

I don’t regret the years I have spent learning French. I find the country and its people fascinating. But if I were starting now, I would probably opt for Spanish, which has greater pretensions to being a world languageexcept that it is not the language of Latin America’s most dynamic economy. Brazilian Portuguese might be a good option, but it is not much use elsewhere, and what if the Brazilian miracle ends in disappointment?

The answer seems obvious: English speakers should learn Mandarin, the language of the world’s soon-to-be largest economy. I have colleagues who are impressively proficient in the language, but not many are.

In his essay “Why Chinese Is So Damn Hard”, the American China expert David Moser writes: “Every single person who has undertaken to study Chinese sooner or later asks themselves ‘Why in the world am I doing this?’ ”

Mr Moser says that how hard a language is depends on the language with which you start. It is far easier for an English speaker to learn French or Spanish because the three languages have much in common and Chinese does not.

But he argues that Chinese is “also hard in absolute terms”. The characters are difficult. It takes twice as long for Chinese children to acquire literacy as their European counterparts.

Foreign learners have to cope with Chinese tones, which dramatically change the meanings of words. Mr Moser says many learners of Chinese give up. “Those who merely say ‘I’ve come this far – I can’t stop now’ will have some chance of succeeding, since they have the kind of mindless doggedness and lack of sensible overall perspective that it takes.”

So what language should English speakers learn? Any language. None will have English’s international currency, but in an age when so many are speaking and working in English as a second language, it helps to have a second language too. Why? So that you know what your colleagues, fellow conference delegates and negotiators are going through, how tiring their working days are and how impressive their linguistic accomplishment is.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
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