Bitcoin: la moneda mágica

Si utilizas Google y buscas “principales acontecimientos de 2009” aparece una lista inmensa de sucesos que van desde la muerte de Michael Jackson hasta la investidura de Barack Obama a la presidencia de los Estados Unidos. Son cientos los acontecimientos destacados, sin embargo, no hay rastro alguno de un hecho que cada día está más presente en el argumentario social y en nuestras vidas. En 2009 nace el bitcoin, la primera y más importante criptomoneda de la actualidad, una actualidad que cuenta con más de 1.000 criptomonedas.

Como la antología de Las mil y una noches, el bitcoin es de autoría anónima. Cuando se creó se utilizó el pseudónimo de Satoshi Nakamoto y a día de hoy no se sabe si fue una persona o un grupo de personas quien lo creó.

Pero, ¿Qué es bitcoin? El bitcoin, como el dólar o el euro, es una divisa, pero con la peculiaridad de que no tiene una manifestación física sino virtual. Asimismo, es fungible (intercambiable) ya que cada vez más establecimientos lo permiten como forma de pago. Es portable, duradero y divisible. Otra característica, que da al bitcoin las mismas propiedades que tiene el dinero tradicional, es su seguridad, siendo más difícil de falsificar que el dólar o el euro según los expertos. El Banco de España lo define como “un medio de pago que posibilita la ejecución de transferencias de valor rápidas, a bajo coste y que, además, no puede ser controlado ni manipulado por gobiernos, bancos centrales o entidades financieras”.

Por lo tanto, es una moneda descentralizada. Es decir, no está respaldada ni emitida por ningún gobierno. La confianza depositada en esta divisa radica en la liquidez que aporta al usuario (cada vez en más lugares del mundo puedes utilizarlo para pagar una cena o un corte de pelo). Además, proporciona confianza porque está comprada con dinero fiduciario (euros, dólares, etc.) y, por lo tanto, si posees esta divisa y la quieres vender puedes intercambiarla por su valor de cotización en euros, dólares, etc.

Su precio de compra o venta lo determina la ley de oferta y demanda. Simplificando el proceso, los poseedores de bitcoins proponen su precio de venta y los compradores su precio de compra. A partir de ahí se hace una media sobre los precios de compra y de venta propuestos y se ajusta la oferta y la demanda llegando a un precio que sea beneficioso para ambas partes.

En 2011 el bitcoin alcanzó un hito al conseguir la paridad con el dólar, es decir, 1 bitcoin = 1 dólar. Dos años antes, en sus orígenes, podías obtener 1.000 bitcoins por 1 dólar y a día de hoy tiene un valor aproximado de 5.000 dólares. Si se hacen las cuentas, quien gastó 1 dólar en 2009 para obtener bitcoins y lo ha vendido en la actualidad, ha obtenido por ello 5.000.000 de dólares. Esto es, una rentabilidad desorbitada.

Cotización bitcoin-euro

Además, el bitcoin es divisible, es decir, se puede fraccionar como el euro, el cual va desde la moneda de céntimo al billete de 500 euros. La mínima expresión, de esta divisa virtual, es el “satoshi” que equivale a 0,00000001 bitcoin. Por lo tanto, 1 bitcoin es igual a 100 millones de satoshis. Otra característica importante es que su producción está limitada a 21 millones de unidades. Esta cuestión es importante en las finanzas. Al estar limitada su producción se evita una creación descontrolada y, en consecuencia, se evitan los posibles problemas de devaluación o inflación como ocurrió con el Marco Alemán en el año 1923. Se estima que los 21 millones de unidades estarán en circulación en el año 2140.

Qué determina su valor es una cuestión de compleja resolución. Los expertos lo ejemplifican con la sal o el oro y se preguntan ¿Por qué tienen valor? Responden de manera sencilla y explican que es su usabilidad y que además su existencia es limitada. ¿Acaso la sal valdría algo si no pudiese ser usada? Algo similar ocurre con el bitcoin, cada vez se puede usar en más sitios para cerrar una transacción y esto es una de las principales características que le da el valor.

Un nuevo concepto de creación de dinero

Por otro lado, es necesario saber cómo se crea un bitcoin. Esta es la parte más puntiaguda de todo el ecosistema de las criptomonedas. Su comprensión es fundamental, pero para ello se precisa tiempo, reflexión y estudio. Todo el mundo sabe que es un email, pero muy pocos conocen como funciona su protocolo y cómo es posible que llegue de un lado a otro del mundo en cuestión de segundos. Por ejemplo, el modelo monetario tradicional cuando necesita más dinero, es decir dólares o euros, lo imprime bajo la tutela de los gobiernos. Sin embargo, el bitcoin es descentralizado por lo que ningún gobierno o institución se encarga de su producción. Su creación es digital y en el argot de los bitcoins son los “mineros” los encargados de su elaboración.

La criptografía es la base matemática de la seguridad informática. Los mineros de todo el mundo compiten entre sí para resolver los problemas matemáticos que encriptan (proporciona seguridad) a los bitcoins. Los mineros trabajan con potentes ordenadores y no lo hacen de forma altruista, sino que reciben una recompensa en forma de bitcoins. Lo decisivo de su trabajo reside en que resuelven un algoritmo que genera una clave pública y privada que permite a su poseedor el uso de los bitcoins y, sobre todo, evita que se dupliquen o que un tercero pueda robar los bitcoins a los propietarios. El proceso de creación de claves puede ser comparable con el funcionamiento de una cuenta bancaria donde el número de la cuenta es la clave pública y el pin es la clave privada. Por lo tanto, la clave pública se usa para recibir bitcoins y la clave privada para firmar las transacciones que te permiten gastarlos. Además, los mineros contabilizan todas las transacciones entre bitcoins en un libro contable o cadena de bloques (como se denomina en el mundo de las criptomonedas).

Sin embargo, la minería ha acabado siendo una cuestión que colisiona con los dogmas embrionarios del bitcoin y trae de cabeza a los más ortodoxos de este sistema. La minería ha dejado de realizarse en un entorno global para alojarse principalmente en China. En el país asiático utilizan viejas fábricas para instalar bajo techo grandes sistemas de ordenadores que trabajan día y noche para minar (crear) bitcoins. Esta concentración en su producción hace que se pierda la idea de moneda descentralizada pues es China quien principalmente controla su producción y, por lo tanto, centraliza su creación.

Actualmente, uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el bitcoin es su alta volatilidad (cambios bruscos en su valor). Esta criptomoneda opera en el mercado de divisas y dado el alto rendimiento que está generando en el último año, los inversores lo están utilizando para especular. En este sentido en un mismo día el valor mínimo de un bitcoin puede ser de 4.000 euros y el máximo de 5.000 por lo que no proporciona estabilidad y eso es un gran hándicap. Imaginemos un escenario en el que un comerciante fija a primera hora de la mañana el precio de un electrodoméstico en un bitcoin al ver que la criptomoneda equivale a 5.000 euros. Un cliente accede a pagarlo por un bitcoin. Sin embargo, al cerrar por la noche el establecimiento, comprueba que en el mercado de divisas ese bitcoin ahora cotiza a 4.000 euros, por lo tanto, en un día ha perdido 1.000 euros.

Entonces ¿Por qué debería aceptarse como moneda de cambio? Es cierto que a esta criptomoneda le falta madurez para que su precio no se balancee como un barco a la deriva. No obstante, las finanzas tienen vida y éstas siempre se alimentan de las noticias buenas o malas que los medios de comunicación de masas ofrecen al mundo. empresas como Amazon, Dell o Microsoft aceptan pagos en bitcoin. Como consecuencia de esto, el mercado de bitcoin crece ya que aumenta la fiabilidad entre los usuarios al poder utilizarlo como medio de pago.

En definitiva, el dinero que hoy conocemos como el euro o el dólar también se basa en el precepto de la fe. Por ejemplo, el principal valor que tiene un euro es que quien lo recibe sabe que lo podrá utilizar en el mercado y no habrá problemas para que sea aceptado por un tercero que vende bienes o servicios. Desde que dejó de existir el Patrón oro, el valor de una moneda viene dado por lo que puedes conseguir con ella y por la aceptación que tiene en la economía real.

Sin embargo, hay noticias que debilitan su valor. Es una moneda que se la está relacionando con el crimen organizado ya que su uso es anónimo y no implica a terceros. Expertos financieros que tienen relevancia y poder de decisión hablan de ella como el mayor producto especulativo y sin valor, pero, esos mismos más tarde la compran aprovechando las bajadas de precios. Recientemente China la ha prohibido porque estaba generando una fuerte fuga de capitales. Es importante recordar que operar con bitcoins no deja rastreo por lo que puede utilizarse para blanquear el dinero tradicional. Hay un dato curioso que apunta que de los aproximadamente 17 millones de bitcoins que hay en la actualidad, sólo 6 millones están en circulación, estando los otros millones restantes como depósito de valor.

Ya nadie mira de reojo a los bitcoins. Economías domésticas y financieros tienen presente esta criptomoneda. El mercado de divisas, el mayor mercado financiero del mundo, acoge al bitcoin como la moneda más rentable pero también la más inestable. El bitcoin ha supuesto una revolución financiera de la que hoy en día nadie sabe quién o quiénes lo crearon. Tampoco se sabe si será un verdadero triunfo o un capítulo más de la crónica negra de las finanzas.

Autor: Daniel Moreno (30 octubre 2017)

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