BECAS EN EL MUNDO: ¿Es mejor la que no tengo?

13/08/2013 | FxM – Mariana Buquerín Elgue

Como dijo Nelson Mandela: “la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”. Pero… ¿es un derecho al alcance de todos?

El pasado 2 de Agosto, el Consejo de Ministros aprobó el nuevo, y controvertido, Real Decreto de Becas. Mientras que los umbrales de renta y patrimonio se han mantenido sin cambios respecto al curso anterior, sí ha cambiado el sistema a través del cual estas becas son concedidas. Tal es el caso que ahora existen dos cuantías; una fija, que supone la posibilidad de estudio para aquellas familias con rentas más bajas, así como aquellos que se ven obligados a desplazarse, y una variable en función del rendimiento académico del solicitante. Esto último es lo controvertido. ¿A partir de qué punto, o más bien calificación, se debe considerar un rendimiento académico como “bueno”?

Al final, se ha considerado que para acceder a la beca de matrícula se deberá superar el 65% de los créditos del curso anterior en Enseñanzas Técnicas y en Ciencias, el 80% en Ciencias de la Salud y el 90% en Ciencias Sociales y Jurídicas y en Artes y Humanidades. Mientras que para acceder al resto de cuantías se exigirá como mínimo una nota media de 6 en las Enseñanzas Técnicas y Ciencias y un 6,5 en el resto de titulaciones. De tal manera que cuanto más baja sea la renta y más alto el rendimiento académico del alumno, mayor será el importe de la beca.

Si bien es cierto que parece justo que a un alumno con menos posibilidades de autofinanciarse los estudios se le conceda una beca que cubra la mayor parte de los gastos que pueda conllevar una carrera universitaria, no parece justo que se le continúe concediendo dicha beca si su rendimiento académico no es “bueno”. Pero, ¿no debería haber sido así desde un principio?, ¿son las notas mínimas, ahora requeridas, demasiado altas?, ¿demasiado bajas?

Si tenemos en cuenta el motivo por el cual una persona se matricula en una carrera, las notas mínimas no tendrían por qué ser “mucho pedir”; siendo el motivo que esa carrera es algo a lo que al alumno le gustaría dedicarse en un futuro. No puede ser difícil de comprender que se exijan altos rendimientos para continuar percibiendo una ayuda, que hoy en día, resulta difícil ofrecer. De alguna manera hay que decidir quiénes son los alumnos que más se merecen seguir percibiendo esta ayuda y, ¿qué mejor manera que en función del reflejo de su ahínco en el estudio? Pero todo son opiniones, y puede haber tantas como personas.

Si miramos el caso de Estados Unidos, país que acoge a las diez universidades más caras del mundo con matrículas anuales que rondan entre los 40 mil y 50 mil dólares, observamos un sistema de becas de lo más estricto; si quieres estudiar en una universidad, tienes que ser el mejor.

Las becas más comunes, y más famosas, son las deportivas. Estas becas requieren por parte de su beneficiario una entrega absoluta al deporte, debiendo tener buenas marcas o resultados que acrediten que es muy “bueno” en lo que hace. Además, no se les permite que tengan, o hayan tenido, contratos profesionales, o haber percibido de alguna manera retribuciones económicas derivadas de su práctica. A cambio, se les costea prácticamente toda la carrera, con becas anuales de entre 20 mil y 50 mil dólares. Sin embargo, hay famosos deportistas que no estuvieron dispuestos a dejar de percibir una compensación económica por sus competiciones, por lo que llegaron a rechazar estas becas que les ofrecían las universidades; como fue el caso del campeón olímpico Michael Phelps.

También existen las becas académicas para los alumnos más sobresalientes, y las variables que analizan para otorgar las cuantías son: el expediente académico de bachillerato y la nota de la prueba de acceso a la universidad (SAT y ACT en EE.UU). También, en caso de tratarse de un estudiante extranjero, se valora el nivel del TOEFL (Test Of English as a Foreign Language) que mide los conocimientos y la fluidez que uno tiene en inglés. Las cuantías de estas becas van desde los mil hasta los más de 30 mil dólares al año. El rendimiento que deberán tener a lo largo de la carrera para poder seguir percibiendo la beca debe ser, no “bueno”, sino excelente… no cabe duda que no tendrían queja alguna por necesitar un 6,5 de nota media.

En el caso de los países nórdicos, cuyo sistema educativo debería ser un referente para todos los países y no para unos pocos, los alumnos no pagan coste alguno por acudir a la universidad.

En el caso de Finlandia, para que un alumno pueda acceder a una universidad le bastará con realizar un examen del propio centro y, en algunos casos, se combinará con sus notas de secundaria. Además, aun no teniendo que pagar por la universidad en absoluto, se les ofrece la posibilidad de solicitar ayudas al gobierno que les permita pagar sus gastos de alojamiento, comida y desplazamiento. Por un lado, se encuentra la beca al estudio, conocida como SG, que requiere un número mínimo de créditos y de asistencia a clase. Por otro, se puede solicitar una ayuda a la vivienda (HS) que cubre hasta el 80% de la renta, pero eso sí, los alumnos deberán estar emancipados. La primera ayuda tiene una cuantía máxima de 298€ al mes, mientras que la segunda 201€, y para recibirlas el alumno deberá tener unos ingresos anuales inferiores a 11.850€. Aunque cuidado, si los alumnos superan los ingresos mínimos mientras está percibiendo la ayuda, se exigirá que devuelva lo recibido en ese periodo de tiempo.

En otro de los países nórdicos, Suecia, las ayudas están disponibles a todos los alumnos matriculados en la universidad, y su cuantía será de 2.947€ mensuales, permitiendo a los alumnos con hijos recibir una ayuda adicional.

En Noruega, las becas se administran en forma de préstamos con cuantías que rondan los 11.378€ por año académico, aunque puede reducirse si el alumno supera unos límites de ingresos establecidos. El 40% de este crédito se puede convertir en ayuda si viven lejos de casa y aprueban todos los exámenes, es decir, no deberán devolver las cuantías.

Y, cuando parecía que ningún gobierno estaba dispuesto a invertir en algo que solo diese sus frutos a largo plazo, llegó Australia. Entre las becas que ofrece encontramos desde aquellas que permiten a sus alumnos estudiar en el extranjero, y extranjeros en Australia, hasta otras que se basan en desarrollar líderes que puedan influir en el resultado de la reforma y el desarrollo de políticas económicas y sociales: Premios al Liderazgo Australiano (Australian Leadership Awards –ALA). Otra muy similar son las Becas de Desarrollo Australianas (Australian Development Scholarships –ADS), que ofrece a sus receptores conocimientos y aptitudes con las cuales podrán impulsar el cambio e influir en el desarrollo de países socios de Australia.

Sin duda hay muchos tipos tanto de becas como de métodos de concesión de las mismas alrededor del mundo, y resulta difícil decantarse por cuál es el mejor o el más adecuado. Desde luego que es normal que resulte un tema controvertido: mientras que algunos gobiernos liberan de cargas a los alumnos permitiendo una universidad gratuita, otros tienen matriculas desorbitadas que para poder acceder a estudios superiores exigen rendimientos académicos (o deportivos) extremadamente altos…

Según un estudio de la Comisión Europea (National Student Fee and Support Systems) y el informe ‘Estudiar en Europa’ del Observatorio del Sistema Universitario, España es ahora el cuarto país más caro para estudiar de la zona euro. Y resulta de interés mencionar que en aquellos países que se encuentran por encima de España, son menos los alumnos que deben pagar por sus estudios.

El informe “Estudiar en Europa” establece también que las distintas regiones ofrecen más becas basadas en necesidades económicas que en su rendimiento académico. Concretamente, solo el 56% de los países (18 de 32) que ofrecieron información al Observatorio del Sistema Universitario afirman hacerlo, siendo Alemania el país que ofrece mayores cuantías para este aspecto, seguido de Francia, España e Italia. Sin embargo, es en Francia donde más cantidad de alumnos se beneficia de ella. ¿Se deberá esto a que tienen mejores rendimientos?, ¿o simplemente se les exige menos? Si has pensado en lo segundo… ¡has acertado!, solo se les exige un aprobado.

Pero, ¿cómo evolucionarán las becas a lo largo de los años? De momento, en España alrededor de un 23% de los universitarios es beneficiario de becas. Pero este dato puede dar lugar a equivocaciones… el estudio refleja el número de becas concedidas en total, no por alumno, y en España éstos pueden percibir más de un tipo de beca a la vez, por lo que el porcentaje de alumnos beneficiarios de becas no es un 23%, sino incluso menor. Cosa que debería cambiar, puesto que el rendimiento académico de los alumnos becados mejora en un 35% frente a aquellos universitarios no becados.

El futuro de los universitarios muchas veces es incierto; son pocos los que consiguen encontrar un empleo en los primeros meses tras su graduación. Según un estudio realizado por la OCDE, Australia es el país que menos tasa de desempleo de sus Licenciados representa (2,6%), cantidad asombrosamente dispar a la de China (50%), Japón (15%) o España (12,4% en 2012).

Solo nos queda confiar en que con el paso del tiempo todas estas cuestiones irán encontrando sus respuestas, y los problemas sus soluciones. De momento, por parte de los alumnos toca aprovechar mejor, y al máximo, las oportunidades que se nos brindan, siendo conscientes de por qué y para qué estamos donde estamos, sin olvidarnos nunca de actuar acorde a ello.

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