A vueltas con la “hucha de las pensiones”

No había pasado ni una semana después de las elecciones, cuando el gobierno en funciones volvió a tirar de hucha. Y lo hizo a lo grande: 8.700 millones de euros del Fondo de Reserva, más conocido como hucha de las pensiones: la Seguridad Social los ha necesitado para pagar las pensiones, las pagas extras y las nóminas de julio. Se trata de la mayor retirada en una sola vez.

El Fondo de Reserva se creó en el año 2000 para atenuar los efectos de la crisis y garantizar el equilibrio financiero del sistema de pensiones. También para aminorar el déficit público e invertir en deuda, así que en diciembre de 2012, el Consejo de Ministros de Rajoy aprobó acabar con el límite en la cantidad a retirar. En apenas 4 años, esa hucha de las pensiones ha menguado en más de 47.000 millones de euros: en 2012, se sacaron en total 7.003 millones de euros; en 2013, 11.648; en 2014, 15.300; y en 2015, 13.250.

En esta última ocasión, las alarmas han saltado a la opinión pública a través de los medios de comunicación. Ya sólo quedan 25.176 millones de los euros ahorrados en tiempos de vacas gordas (hasta 67.000 millones a finales de 2011). Los expertos, y los no expertos (es cuestión de restar), dicen que, a ese ritmo, la hucha se acabará a finales de 2017.

La financiación del sistema de pensiones siempre ha sido un quebradero de cabeza. Ya en 1978 hubo voces que alertaron de un problema inmediato, aunque fue una falsa alarma. El IVA que nos impuso la UE en 1986 sirvió para financiar la sanidad y los servicios sociales, lo que permitió que las cuotas de los trabajadores se destinaran íntegramente a pensiones y prestaciones por desempleo. En 1995 se firmó el Pacto de Toledo que recogía algunas reformas para mejorar el sistema de la seguridad social. En el 2000 se creó el Fondo de Reserva y en los años de bonanza económica hubo cierto equilibrio entre ingresos y gastos. Años después, en 2011, nuestro Fondo de Reserva llegó a ser uno de los mayores de Europa. ¿Qué pasó entonces? Que llegó la crisis…

El gobierno de Mariano Rajoy, en el poder desde diciembre de 2011, impuso la devaluación competitiva de los salarios e instauró el mileurismo, una maldición para los que lo sufren, pero un alivio para la hucha de las pensiones: supone un 23% de la cotización y se destina íntegramente a pensiones. Con las políticas de austeridad impuestas por la Unión Europea, nuestro déficit se puso por las nubes. Hubo que tirar del Fondo de Reserva, cada vez más exiguo.

El problema radica en cómo financiar el sistema de pensiones y en la raíz se encuentra la imposibilidad de que el Fondo ahorre porque cada vez hay menos cotizantes: el paro y las prestaciones a parados, la baja natalidad y el envejecimiento de la población o la disminución de las cotizaciones empresariales como medida de emprendimiento son algunas de las causas.

Sin duda, un problema muy gordo para el gobierno que salga próximamente. ¿Qué pasará entonces? Los partidos políticos, conscientes de la situación, han realizado varias propuestas. El PP quiere financiar con impuestos las pensiones de viudas y huérfanos; el PSOE, financiar la seguridad social a través de un nuevo impuesto solidario, idea que gusta a Podemos; Ciudadanos quiere recuperar el consenso del Pacto de Toledo, pero sin especificar en qué medida.

De momento, hay que invertir muy bien los 25.176 millones de euros que quedan para que duren un poco más. Actualmente, la inversión en bonos del Estado español y, en menor medida, de Alemania, Francia y Holanda, está obteniendo buenos rendimientos.

Está por ver quién gobernará España en los próximos años y qué piensa hacer para atajar este terrible problema. El sistema público de pensiones es una garantía más de todas las que ofrece una sociedad democrática avanzada, como lo es la educación, la sanidad o la red de carreteras. La creación de empleo, la mejora de los sueldos y el aumento de las cotizaciones están en la base de la solución.

Autora: Elvira Calvo (18 julio 2018)

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