¿A dónde van parte de nuestros impuestos?

04/02/2015 | Rocío González

Más de la mitad del del Estado se destina a las , el y el de los de la . El pasado 30 de diciembre de 2014, se publicó la ley 36/2014, de 26 de diciembre, de para el año 2015, en la que se deja entrever cómo el 55,33% de los del ejercicio económico vigente se destinarán a tan polémicas partidas.

La política de pensiones, entre las que se incluyen las del sistema de la (contributivas y no contributivas) y las del Régimen de Clases Pasivas (pensiones de funcionarios públicos y pensiones de Guerra), alcanza los 131.658,93 millones de . A priori, dicha cuantía no nos dice demasiado, pero desglosada y en comparación con años anteriores, puede aportar información sobre el “cuidado” que les estamos dando a nuestros mayores. Y es que, las , es decir, aquellas que se reciben por vejez o invalidez en caso de necesidad, aumentan un 3,53% comparándolo con datos del 2014. Este incremento del gasto, no sólo se ve provocado por el aumento de este colectivo, sino por la revalorización del 0,25% aplicada a dichas pensiones.

Otra de las grandes magnitudes del presupuesto de gastos del 2015 (7,27% del total) es la correspondiente al desempleo. Esta gran protagonista de nuestras pantallas de televisión día tras día, revela buenas noticias. Mientras que en el caso de las pensiones, lo deseado es que el gasto asignado a dicha partida aumente, aquí ocurre justo lo contrario. La bajada del 14,89%, respecto al 2014, muestra cierta esperanza en lo relativo al desempleo, y por lo tanto, a la situación económica de España. Por supuesto no se debe hablar del invertido en desempleo sin relacionarlo con la actual: al mismo tiempo que el Estado destina 25.300 millones de euros a aquellas personas que no tienen la oportunidad de trabajar, la tasa de paro se sitúa en un 23,7%, o lo que es lo mismo, el empleo ha crecido en 433.900 puestos de trabajo en los últimos 12 meses.

No obstante, estas mejoras acaecidas en este último año en España se deben tomar con mucha cautela dentro del marco de recuperación de la actividad económica. Y no podemos permitir que los datos “nos cieguen”; no hay que considerar únicamente la cantidad de empleo creado, sino que este análisis debe ir acompañado del estudio de la calidad de los nuevos puestos de trabajo, al igual que de los ya existentes. Del mismo modo, es necesario aclarar el hecho de que esa minoración, sin duda provocada por el descenso de la de desempleo, también se ha originado por el aumento de todas aquellas personas que as prestaciones que tenían derecho a recibir, y que por lo tanto, sobreviven sin ningún tipo de . Las buenas noticias que, en un principio, se desprendían de la rebaja de esta partida presupuestaria se ven ahora revestidas por una tenue realidad.

La económica aún persiste en España, y a pesar de que exista “la luz al final del túnel” y se muestre cada vez más cercana, los niveles de desempleo y endeudamiento público y privado siguen siendo muy elevados. Los intereses que se pagan en España por la Deuda Pública en 2015 se sitúan en 35.490 millones de euros. Sin embargo, para analizar esta magnitud, la mejor opción es compararla con el gasto destinado a este fin al comienzo de la crisis. En el año 2008, se destinaban 16.609 millones de euros, lo que supone que, al cabo de 7 años, estos se han duplicado. Por otra parte, el crecimiento no ha sido positivo durante todo ese período: el pago de intereses alcanzó su máximo en el año 2013, momento a partir del cual comenzó a decaer; concretamente del 2014 al 2015 se produjo un descenso del 3,01%.

De cada 100 euros de gasto del Estado, 10 se utilizan para pagar los intereses de la Deuda Pública, pero los 35.490 millones de € a los que hacíamos referencia anteriormente no es la única cifra que se incluye en este epígrafe. De aquí que sea importante distinguir los conceptos de GASTO y PAGO.

El gasto es la disminución de riqueza, bien porque el de las disminuye, bien porque aumentan las . Por el contrario, los pagos son salidas de dinero.

Encontrándonos ante la deuda pública, el gasto son los intereses que se van generando anualmente, mientras que el pago engloba tanto los intereses como la devolución del principal, obligación a la que el Estado tendrá que hacer frente periódicamente.

Por ese motivo, hacer únicamente hincapié en los intereses es insuficiente a la hora de analizar los Presupuestos Generales del Estado. A dicha magnitud habría que agregar 91.998,05 millones de euros que se destinan a amortizar o devolver la deuda de años anteriores, consiguiendo entre ambas partidas “consumir” el 36% del total.

Este último análisis pone de manifiesto el sobrecoste que ha pagado España durante estos últimos años y que aún sigue pagando.

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